Con poca o nula solvencia moral, la oposición de Quintana Roo todavía no ha salido de su letargo tras el pasado proceso electoral; mientras tanto, Mara Lezama goza de las mieles del bono democrático y la visita presidencial, a pocas semanas de asumir la gubernatura.

Por Luciano Núñez
La definición de la palabra “stand by” dice que es el estado de un aparato electrónico que se encuentra conectado, pero en reposo, a la espera de recibir órdenes.
Así se encuentra la oposición en Quintana Roo: en estado de reposo, en letargo; mientras Mara Lezama goza todavía las mieles del bono democrático que le otorga el haber ganado la elección con más del 57 por ciento de los votos; y que además, disfruta del amplio respaldo del presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, quien la visitó a pocos días de haber tomado el mando del estado con anuncios de obra e inversión con mano federal.
Sin solvencia para la oposición

El PAN-PRD sería, en teoría, el bloque opositor después de los resultados del 5 de junio pasado; sin embargo, un sector del PAN se ha mostrado más cercano a la docilidad y a la sumisión que con ánimo opositor. La pesada loza que pesa sobre la ex candidata y actual diputada federal, Laura Fernández Piña, quien todavía debe explicaciones financieras en Puerto Morelos, no ha dado margen de maniobra para siquiera alzar la voz. Cauta, se ha mantenido en la senda de la aceptación.
Sin embargo, dos grupos mediáticos que la respaldaron en la fallida cruzada por hacerla gobernadora, ha reunido fuerzas en torno a un puñado de empresarios de dudoso pasado, que podrían comenzar a activarse, en unos meses, cuando este blindaje que ofrece el bono democrático comience a diluirse con errores que, naturalmente irán apareciendo, como en todo gobierno, complejo y endeudado como Quintana Roo.
Na-nana-nanana

El senador que entró a la cámara alta por Morena, José Luis Pech, ahora en Movimiento Ciudadano, con su ausencia de actos oficiales y la distancia que mantienen sus pocos miembros, ha dejado más en claro que será un opositor más claro, al menos así lo hizo saber en su última conferencia de prensa, cuando los resultados ya eran muy marcados a favor de la actual gobernadora. La incorporación de Jesús Pool Moo a las filas de este partido no aporta mucho a ello, dado que Pool Mo ha batido récord mundial en el cambio de partidos: pasó del PRI al PAN-PRD, acompañando a Carlos Joaquín, después se fue a Morena, y de ahí, en cuestión de días a una sucesión de siglas: PT, PRD y ahora en MC. Si ésta será la oposición, el gobierno de Morena puede descansar tranquilo.
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Fuego interior
Acaso el problema mayor que enfrentará el co-gobierno: Morena-Verde, serán los espacios interiores, donde la alianza ha quedado con parcelas de poder que, a la hora de las candidaturas de 2024, comenzarán a generar fricciones internas. Aunque todavía no ha salido de ninguna voz oficial, es latente que exista una latente inconformidad entre los Morenos fundadores con la distribución de los espacios, donde el Partido Verde ha quedado como segunda fuerza y con las carteras más importantes.
Gestora y detonación del Sur
Por ahora Mara Lezama ha apelado a lo que mejor sabe hacer: gestionar para moverse las dos primeras semanas en la Ciudad de México (“Donde atiende Dios”, como se suele decir), para atajar temas de salud, principalmente y con la Conagua; y ha tenido nada menos que una visita presidencial a pocas semanas de su toma de protesta, con el anuncio de la apertura de la zona arqueológica de Ichkabal, que sería un gran detonante para el sur del Estado, que espera resucitación después de haber estado olvidado por varias administraciones, tras el fin de la zona libre de impuestos, época en que floreció su economía y fue una pujante zona de ventas para todo el país.
Los pocos representantes del PRI parecen más afanosamente deseosos de entrar por alguna rendija de la 4T que en hacer oposición. La única opositora con capital político es Marybel Villegas y, por ahora, está dentro de la 4T, 2024 será otro tiempo político en el que, deberá definir si continúa o da portazo. Por ahora parece un acuerdo atado con alfileres.
Zona de diagnósticos

Por ahora, el gobierno entra en la zona de diagnósticos que tienen que ver, esencialmente, con los números que heredó la administración anterior, y que se conocerán a fondo en las comparecencias, acaso más más relevante, la del secretario de Finanzas y Planeación, Eugenio Segura, quien a “prima facie” le pasó un análisis de deuda que ronda los cinco mil millones de pesos a la gobernadora. En principio, ya existen pláticas con los proveedores para cubrir, en una primera etapa, asuntos más urgentes, para luego, salir a cubrir huecos de menor calado.
Quienes hoy atacan con ferosidad la deuda de Joaquín, que si bien es real, omiten las deudas colosales de Félix González Canto y Roberto Borge, de casi de más 17 mil millones entre ambas, casi la totalidad de la histórica deuda del estado que ronda los 20 mil millones.
Vivir de crédito
Pareciera que al estado de Quintana Roo no le queda otra puerta que las eternas refinanciaciones y créditos, como si el turismo no generara lo suficiente para tener una economía más holgada y boyante. El gran reto de Mara será, sin dudas, estabilizar los números para poder enfrentar el desafío de crecer otros sectores económicos, no tan dependientes de las fluctuaciones del turismo, como lo son la ganadería y la agricultura. Por eso empezó en su primera semana por ese camino. Todavía no está claro si contratará más deuda o refinanciará, algo que deberá definirse antes de fin de año, como la inminente salida del fiscal, Oscar Montes de Oca.
Por ahora, la oposición sigue latente, como ese “stand by” que apenas arroja una luz débil, mortecina, que no sirve para ver, pero está siempre latiendo, entre las sobras, para encenderse cuando las condiciones cambien.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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