Por Fernando Castro Borges

Una mujer poderosa, con rasgos fuertes, rostro de bronce, piel del color de la tierra donde los mexicanos labran todos los días, vistiendo una túnica inmaculada, radiante. La fuerza de su imagen es solemne, nos enorgullece y es muy nuestra, nos da identidad y la celebramos.

Ella siempre mirando hacia el futuro, sabiendo que es una promesa que se cumplirá, la mujer alza nuestro lábaro patrio con solemnidad con fuerza y respeto.

Esta mujer es la encarnación de nuestra patria. Todos los mexicanos la conocemos, nos es familiar. Su imagen nos ha acompañado desde la segunda mitad del siglo pasado hasta hoy.

Fue la inspiración del pintor Jorge González Camarena, que vio en Victoria Dorantes a una musa que encarnaría a una patria fuerte, decidida, con convicción.

Origen e inspiración

Victoria Dornelas

El pintor mexicano conoció a esta mujer de origen tlaxcalteca en una visita que hiciera a ese estado de la República. Ella con tan sólo 18 años, era mesera de un bar que frecuentaban artistas, desde ese momento se convirtió en una fuente de inspiración para las obras de este artista plástico jalisciense.

Victoria, inquieta y con la influencia de grandes maestros que frecuentaban su lugar de trabajo, se animaba a pintar y mostrar sus obras que se asemejaban a las del pintor e ilustrador Gustav Doré, por lo que Diego Rivera le cambiaría el apellido. De ahí surge el mítico nombre que la acompañará hasta nuestros días: Victoria Dorenlas.

La relación de trabajo se consolidaría hace casi 60 años, cuando no solo el arte mexicano tendría una obra imborrable, sino que a millones de estudiantes la mirarían a los ojos cada que abrieran su libro escolar. Esto debido a la convocatoria que hicieran la SEP y la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos a inicio de la década de los sesenta, con el objetivo de crear una sola obra para todas las portadas de los volúmenes de los seis grados de primaria.

Así fue que Victoria, con su imagen valerosa, llena de fuerza, colmada de colores patrios tan cercanos a nosotros y que es reflejo de nuestra identidad, se convirtió en la encarnación de la Patria, de nuestra Patria, la de todos los mexicanos.

Musa trascendente

Jorge González Camarena

Dorenlas se volvió una constante inspiración de González  Camarena, participó en otras obras como “Las Razas” exhibida en el Museo Nacional de Antropología o “Presencia de América Latina” mural que se exhibe en la Casa del Arte de la Ciudad Universitaria de Concepción, en Chile. De Victoria Dorantes ya no se supo mucho, solo que regresó a su estado natal donde terminó sus días.

“La Patria”, obra que ilustra nuestra nación; la cual se encuentra con grandes desafíos, y que avanza decidida hacia el fomento a la cultura, la atención y apoyo al agro; así como la aceleración de la industria. Estos tres elementos de la obra son los retos que nuestro pueblo debe superar día con día. Ese es nuestro objetivo como ciudadanos.

Durante la primera década de emitir con esta portada los libros de texto gratuito, se imprimieron más de 400 millones de ejemplares. Sin lugar a dudas trascendió la imagen, se volvió la obra artística más vista por los mexicanos. Después de un lapso de tres sexenios que no fue el frontal de los libros de textos, volvió, a finales de siglo, para consolidarse y recordarnos que tenemos un compromiso en la educación. No hay que olvidarla.

 

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