La gran actriz de la época dorada del cine mexicano, y excelente ser humano, en 1994 participó en política, como legisladora en la Tercera Asamblea de Representantes del Distrito Federal I. Legislatura, sentando bases en la construcción de una agenda en el extinto Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

Recuerdo el día en que conocí a Silvia Pinal fueron las primeras semanas del mes de diciembre de 1994. En ese entonces, yo era un asesor en la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, y ella, una de las asambleístas.

Me impactó su presencia al entrar a un salón donde se llevaba a cabo una discusión en los trabajos de la Comisión de Administración Pública Local, donde se llevaba a cabo la elaboración de la iniciativa  de la Ley de Espectáculos Públicos de la capital del país; todas las miradas las acaparó y se adueñó del espacio, obsequiando sonrisas en modo de saludo, se dirigió en breves pasos, hasta ocupar un asiento, que por fortuna, era justo junto al mío. ¡Vaya fortuna! compartir una reunión de trabajo con una de las actrices que mas he admirado.

Recuerdo todo ello por el fallecimiento de quien ha acaparando los titulares de todos los medios. Su trayectoria en el cine y la televisión es impresionante, y su colaboración con el director Luis Buñuel es particularmente notable. Películas como «Viridiana», «El ángel exterminador» y «Simón del desierto”, son solo algunas de las muchas obras maestras en las que participó.

Lo que más me impresionó al tratarla fue su capacidad para imponer sus planteamientos, sin necesidad de ser agresiva o dominante. Su presencia era tranquila y segura, y siempre parecía saber exactamente lo que quería decir y cómo decirlo.
Siempre me he considerado afortunado de haber tenido la oportunidad de conocerla y trabajar con ella, aunque fuera por un breve período.

El fallecimiento de Silvia Pinal Hidalgo  es una pérdida para la cultura mexicana y para el mundo del cine, teatro y la televisión. Su legado, como actriz y como persona, es imborrable. Siempre será recordada como una de las grandes damas del cine mexicano.

Aunque ya no está con nosotros, su memoria y su legado vivirán para siempre en nuestros corazones y en la historia del cine y la televisión mexicana.

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