Por Hugo Alday Nieto
Se conmemoró en el globo terráqueo el día en contra de la piratería y la falsificación, y en México, el director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, Alfredo Rendón Algara, dio a conocer cifras de acciones antipiratería realizadas por ese instituto, así como los resultados de una encuesta nacional que evidentemente nos ubica como una sociedad con los mayores consumos de productos piratas o apócrifos.
En dichos documentos oficiales, nos encontramos que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, en adelante IMPI, realizó en 2021 más de 2,500 procedimientos administrativos de infracción en materia de comercio y de marcas principalmente, para combatir actividades ilícitas derivadas de la piratería y la falsificación.
Cabe mencionar que gran parte de estas acciones legales se dirimen en el IMPI y posteriormente en la Sala Especializada en Propiedad Intelectual del Tribunal Fiscal, pudiendo llegar al Tribunal Colegiado en amparo directo en un período de litigio de 4 años aproximadamente.
Derivado de estas acciones legales se logró el aseguramiento aproximadamente de 3 millones y medio de mercancías apócrifas con un valor de más de 650 millones de pesos, de las cuales la Junta de Gobierno del IMPI autorizó la destrucción únicamente de 41 mil productos piratas asegurados, generando un gasto de almacenamiento a la federación.
Sin embargo, aún y cuando el IMPI actúa legalmente contra los falsificadores y piratas, la encuesta de percepción de piratería denominada “ENCUESTA NACIONAL SOBRE HÁBITOS EN EL CONSUMO DE PIRATERÍA”, nos arroja cifras espeluznantes, ya que para el 52% de los mexicanos no es importante combatir la piratería y la falsificación; mientras el 55% de los connacionales considera que la mayoría de los mexicanos consume productos apócrifos, siendo propiamente una actividad “normalizada”.
Cultura Pirata
Los números de preferencias nos dicen que 50% considera como primera opción comprar música pirata, el 55% películas, el 54% perfumería y más del 60% accesorios de vestir; sin embargo, en México nos seguimos rasgando las vestiduras por la excesiva presencia del crimen organizado, a sabiendas de acuerdo con el 80% de la encuesta que manifestó saber que la piratería es un delito.
En este orden de ideas, sabemos que tenemos un país pirata, lo normalizamos y la mayoría de los mexicanos en algunos casos hasta se manifiesta de acuerdo con ello.
Sin embargo, la piratería y la falsificación en México están controladas por el crimen organizado; si, en efecto, por los mismos que controlan la trata, el comercio sexual infantil, el comercio de órganos, el narcomenudeo, y en suma, por los mismos que nos generan muertos y violencia todos los días en nuestras ciudades.
Y así, mientras una sociedad mexicana se queja por un lado del ineficaz combate a la delincuencia, con una doble moral sin precedentes, por el otro lado esa misma sociedad pirata se encarga de generarles ingresos exorbitantes a esos mismos delincuentes con la compra diaria de videojuegos, música, películas, ropa, teléfonos móviles y todo tipo de accesorios “piratas”.
Tal parece que en piratería, son más los malos.




















