Por Hugo Alday Nieto

Como si se tratara de un histórico bucle sin término, los filisteos hoy palestinos, pretenden recuperar sus tierras desde las épocas de la gran Babilonia.

Y desde entonces los conflictos internacionales se han concentrado hoy entre Israel y Palestina emanados de la decisión de terceros al terminar la Segunda Guerra Mundial, conflictos que continúan sin tregua y sin dar cumplimiento a los Acuerdos de Oslo de 1993 suscritos en ese entonces entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, bajo la convocatoria e intervención de Estados Unidos.

Segregados y recluidos

Hace exactamente dos década que José Saramago y Noam Chomsky escribieron la obra denominada “Palestina Existe”, y hace ya casi quince años que Rafael Escudero Alday publicó la obra “Segregados y Recluidos: Los palestinos y las amenazas de seguridad”.

En dichas obras, la constante es la misma: el irrisorio argumento de Israel para anexarse parte del territorio palestino mediante la expropiación de las tierras que durante milenios han sido de los herederos palestinos y la construcción de un inmenso campo de concentración a través de un muro, semejante al que Trump pretendía hacer con México en el que impera el racismo y la segregación, en donde a la vista de toda la humanidad se violan Derechos Humanos de forma (para ellos) legal y, en donde millones de mujeres, hombres y niños no tiene derechos a una vida (ni en sueños) digna.

Tal como los autores de las obras antes citadas exponen, al pueblo de Israel pareciera le sucedió algo semejante al Síndrome de Estocolmo, o bien, como se relata por Saramago y Escudero Alday, la cautiva Israel fue cautivada por su captor en la segunda guerra, y hoy, replica con los palestinos lo aprendido, justificando su actuar como un gobierno que ejerce acciones de violencia contra otro amparándose en el sufrimiento recibido. José Saramago hace 20 años lo resumió de la siguiente manera: “Israel es rentista del holocausto”.

Horacio en su obra Epístolas II, establece la célebre frase “la cautiva Grecia, cautivó a Roma” (GRAECIA CAPTA FERUM VICTOREM CEPIT) refiriéndose a que el pueblo dominante de Roma finalmente adoptó parte de su cultura, de sus figuras jurídicas, de su vocación parlamentaria y democrática, y hasta algunas características de sus dioses, pero con denominaciones diferentes, y para los distintos autores de las obras citadas, eso es lo que pasa con el pueblo de Israel en tratándose de Palestina.

Pero para ponernos en contexto, hace cerca de un año la poca esperanza de una solución más o menos pacífica derivada de los Acuerdos de Oslo, en donde Israel transfirió la administración gubernamental de Cisjordania y la Franja de Gaza a la Autoridad Nacional Palestina; la situación cambió repentinamente cuando Benjamín Netanyahu, líder israelí se manifestó públicamente para anunciar que anexaría asentamientos de Cisjordania al territorio de Israel, violentando en su totalidad los Acuerdo de Oslo.

Fue evidentemente la intervención de un sujeto desequilibrado como Trump, (de quien autores como Levitski y Ziblatt en su obra “Cómo mueren las democracias” se siguen adoleciendo) la que propuso la anexión de un 30 por ciento del territorio a Israel, en una decisión por demás supranacional que viola todos los principios de autodeterminación y no intervención de los pueblos que se plasman además en la doctrina Estada.

Sin duda, el planteamiento de la ocupación y anexión de parte del territorio de Palestina, gobernada de manera conjunta con miembros del grupo Hamas, así como la creación de campos de concentración auspiciados por Israel, con el aval de estados Unidos y la ausencia de acciones eficaces de organismos internacionales, nos han llevado a la creación de un sistema que replica el “Apartheid” y el “Nacismo”, como un sistema híbrido de separación y segregación racial con espacios de contención para personas sin los más elementales Derechos Humanos.

A partir del rompimiento de los Acuerdos de Oslo por parte de Israel, la presencia de la Yihad Islámica como movimiento universitario armado radical creado desde 2007, comenzó a trabajar con más intensidad en la Franja de Gaza y Cisjordania en los últimos meses con el respaldo de Irán contra la anexión ilegal de Israel.

Franja de Gaza

Cabe hacer mención de que la Franja de Gaza ha permanecido en una gran tensión militar y política por parte de Israel desde el año 2007. Sus pobladores de origen palestino han sido gravemente bombardeados en los años 2008, 2012, 2014, 2018 y 2021.

Hoy en esta nueva crisis, además del apoyo de Irán a Palestina y de Estados Unidos a Israel, Egipto se ha sumado para lograr la pacificación, ya que hace unos días Hamas anunció que sus miembros fueron bombardeados por Israel, lo que agrava la situación ya que, hasta hace unos días, Hamas se había mantenido al margen de la ofensiva que comenzó la Yihad Islámica.

Aun y cuando la mayoría de los países de la Unión Europea han reconocido a Palestina como nación y en la ONU se le ha otorgado ya un espacio, parece que solo Irán y Rusia colaboran en la economía de Palestina, lo que son duda es un potente escenario para conflictos con Estados Unidos.

Sin duda el conflicto que se está gestando en la zona puede trasladarse a una escala mayúscula, si se toma en consideración la polarización que se vive en el mundo con el conflicto en Ucrania, ya que todo ello puede llevar al planeta entero a una mayor crisis económica y alimentaria, además de militar.

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