Por Fernando Castro Borges

Hace 70 años, el 10 de febrero de 1950, nació un destacado sonorense: Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Un hombre que, como él mismo decía, se forjó en la cultura del esfuerzo y no del privilegio. Un político que, durante sus 44 años de vida, fue tejiendo su destino, un hombre de convicciones serias, de análisis políticos profundos, con una permanente crítica constructiva, de trabajo y amor a México, que nos dejó en su ideario una tarea de trabajo permanente.

Nos dio esperanzas fundadas de tener un país de oportunidades, tendiendo puentes y avivando la solidaridad entre todos. Fue un personaje central en uno de los años más trágicos de nuestra historia, su muerte marcó toda una generación que vio perdido a ese país con el que nos hizo soñar, después de él, los ideales de nuestra Nación se han ido diluyendo.

Pertenecía al sistema, nunca lo negó, pero también existió una crítica severa por parte de él, al estar convencido de que era necesario cambiar, pero con responsabilidad, siempre manteniendo nuestros valores y nuestra cultura. Nos alentaba en aquel 6 de marzo, en el Monumento a la Revolución, de hacer los cambios estructurales, a fin de tener un México prospero.

Recuerdo ese trágico 23 de marzo de 1994, el día de su asesinato. Todos nos sentimos profundamente conmocionados, fue una parálisis social, existía en el ambiente una atmósfera de extravío de fe; nos habíamos quedado sin aquel que resolvería el levantamiento armado en Chiapas, que podría enfrentar a la oligarquía para tener un gobierno cercano a la gente, quien iba a escuchar a los necesitados y tenderles la mano para mejorar su calidad de vida; en fin, ese día perdimos todos.

México ese día se disipó la oportunidad de tener a un estadista de convicciones, un líder con sensibilidad, carismático y con el reconocimiento general por parte de todos los sectores. Se había preparado profundamente para encabezar el gobierno con una legitima convicción de que los ciudadanos contaran con las oportunidades para desarrollar las capacidades a favor de un fortalecimiento de Nación.

Un joven visionario y valiente, que enfrentó al sistema desde dentro, que nos convocó a ver a un México más justo y digno; con su ideario nos trazó el camino para tener un país en donde todos quepamos, donde los campesinos, los indígenas, los trabajadores, jóvenes, empresarios, maestros y estudiantes… en fin, donde toda la ciudadanía tenga respuestas a sus demandas.

Colosio, el hombre de Magdalena de Kino dejó un enorme legado. La confianza de que, todos unidos en torno a los grandes conflictos que se presenten en nuestro país, podremos salir victoriosos, donde la justicia social sea nuestro valor supremo.

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