Por Hugo Alday Nieto

Cancún, Quintana Roo. En la Roma del año 130 AC, aproximadamente, existían diversos grupos de poder llamados los “Optimates”, amigos y cercanos al dictador Sila.

Controlaban el senado, el poder judicial y todo el Poder económico de la expansión de Roma.

Poder que crecía, sobre todo, a partir de las riquezas que les ofrecía África después de la conquista de Publio Cornelio Escipion y de la derrota del temido general cartaginés Aníbal.

El control de la riqueza y las tierras se llevó a cabo por unas pocas familias que mantenían su derecho de sangre, a través de una definida oligarquía familiar en la que el poder siempre recaía en los mismos.

Sin embargo, antes del surgimiento de Cayo Julio César como el Augusto emperador, que todos conocemos derivado de la historia universal, existió un joven, nieto de aquel gran conquistador de África traicionado por el poderoso senador Catón.

Ley de reparto de tierras

Era tal la desesperación que ahogaba a todos, que ese joven de nombre Tiberio Sempronio, fue electo como tribuno de la plebe y propuso la Ley de Reparto de Tierras para beneficiar a los más pobres; sin embargo, no se logró su objetivo dado que fue asesinado por emisarios del senado.

Así, la Roma floreciente antes del año 100 AC, se debatía en la total corrupción e impunidad, y esto, generó la formación del carácter de quien, más adelante, sería conocido como “el César”, a cuya familia persiguió y amenazó constantemente el dictador Sila, creando un liderazgo a partir de la persecución y la violencia, muy al estilo de Dimiciano en el 100 DC, de donde emanó Trajano y muy al estilo de los dictadorcitos a los que hemos sobrevivido.

El Quintana Roo de hoy

Si retomamos esta historia en lo local, estoy cierto de que pueden encajar las piezas de esta antigua Roma con el Quintana Roo de hoy, con los mismos “gens” y grupos de familias enlazadas entre sí, gobernando una y otra vez con distintos colores, aunque siempre son los mismos.

Primos, tíos y hermanos, pero todos traspasándose el poder en las mismas familias

Sin duda, este también es el mejor caldo de cultivo para que florezcan nuevos líderes como en su momento Julio César o Marco Ulpio Trajano, y con ello, un mejor Quintana Roo, del que se desenquiste, de una buena vez, a las oligarquías familiares y cupulares para dar cabida al primer gobierno democrático de este estado, y qué mejor que este resurgimiento pueda ser representado por una mujer de izquierdas.

Hoy, estamos frente a una posibilidad histórica de desterrar a los oligarcas, a los de siempre, a los que durante más de 50 años nos han engañado, a los que se enriquecen con cada respiro de los ciudadanos de esta tierra.

Y será responsabilidad de todos el atrevernos a decidir por el derrocamiento del pasado, o bien, de repetir la historia que hemos vivido cada 6 años con las mismas caras, para que la vida siga, así como siguen las cosas que no tienen mucho sentido…

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