Por Ignacio Alonso Velasco
De esa manera condenó este martes la Red de Casas de Migrantes y Centros de Derechos Humanos lo acaecido la noche anterior en las instalaciones que tiene el Instituto Nacional de Migración (INM) en el puente internacional Stanton-Lerdo en Ciudad Juárez, junto a El Paso (Texas).
Allí se desató un incendio que afectó a 68 hombres de seis nacionalidades diferentes, todos de Centro y Sudamérica.
De todos ellos, 39 fallecieron y el resto han sido hospitalizados al sufrir quemaduras e intoxicación por inhalación de humo.
Las mujeres migrantes sí fueron desalojadas de la estancia provisional al iniciarse el incendio.
En el video de los hechos se puede observan a dos guardias que entran corriendo en la escena y no hacen nada por abrir las puertas de las celdas, sino que huyen dejando que la instalación sea devorada por las llamas y el humo tóxico.
¿Qué delito cometieron estas personas para estar detenidas tras las rejas?
Simplemente se dedicaban a pedir limosna y lavaban ventanas de autos en semáforos de la ciudad.
Su único delito es buscarse un futuro lejos de la pobreza, la represión política o la violencia.
En realidad, no son criminales, sino migrantes
Al día siguiente del incendio unos cien migrantes se acercaron ante las puertas del centro de detención para exigir información sobre sus familiares.
La mayoría se hacía la misma pregunta: ¿por qué las autoridades no intentaron liberar a los hombres antes de que el humo llenara la sala y los matara?
Las reacciones internacionales a estos trágicos hechos no se han hecho esperar. El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, lamentó la muerte de sus connacionales, los más numerosos de entre todos los migrantes que había sido detenidos, al alcanzar la cifra de 28 personas.
El martes, el pontífice pidió oraciones para que las víctimas sean recibidas por Dios en su reino y las familias tengan consuelo.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, se mostró «profundamente entristecido» por la muerte de los migrantes y pidió una investigación exhaustiva sobre el caso.
A nivel nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró el jueves que: «No va a haber impunidad». Asegura que no habrá consideración en contra de los presuntos responsables, pero que esperará al final de la investigación para deslindar responsabilidades.
También el mandatario lamentó la tragedia y envió condolencias a las familias de los fallecidos y a las naciones de donde provenían, de las cuales dijo: “son naciones hermanas”.
El año 2022 fue el más trágico para los migrantes en México, ya que cerca de 900 personas murieron en su intento de cruzar de manera indocumentada a Estados Unidos, de acuerdo con organizaciones civiles mexicanas.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reveló que el año pasado hubo un flujo migratorio histórico (con un aumento del 8%), en el que 2,76 millones de personas fueron detenidas en la frontera entre Estados Unidos y México.
La presencia de migrantes en Ciudad Juárez ha aumentado en los últimos meses, especialmente después de que el gobierno de Washington endureciera su postura frente a la inmigración ilegal. Por eso es que la tragedia que aquí comento es el resultado previsible de una larga serie de decisiones tomadas por líderes en lugares como Venezuela y Centroamérica, por responsables de inmigración en México y Estados Unidos, y hasta de los residentes de Ciudad Juárez que se quejan del número de migrantes que piden limosna en las esquinas de la ciudad.
¿Cuántas muertes más necesita el gobierno mexicano para cambiar su política migratoria?




















