Playa Delfines. Foto: Alfredo Maya

Por Graciela Saldaña

Es probable que Playa Delfines cumpla con los requisitos para ser Patrimonio de la Humanidad.

A lo mejor no sólo esa, sino que sería importante incluir las otras playas, ventanas que han sido cerradas o disminuidas en su superficie; el arrecife coralino, que en Quintana Roo contamos con la segunda barrera más grande de ese ecosistema y que está frente a nuestras costas; así como destacar la importancia de la llegada de las cuatro especies de tortugas que llegan a reproducirse a la playa. Y hay que darle velocidad.

No podemos cerrarnos tampoco la posibilidad de hacerlo extensivo a la Laguna Nichupté, de forma integral, porque ha roto la armonía por los intereses. Mar, laguna y arrecifes son parte de un ecosistema, no solo es mirar el turquesa del mar de Playa Delfines, sino mirar a la Laguna también como parte de ese sistema.

El problema de las aguas residuales

Tomemos como ejemplo de Patrimonio de la Humanidad al Santuario de Ballena en El Vizcaíno, en Baja California. Podemos lograr un valor del ecosistema de manera integral, y sobre todo, atender el manejo de las aguas residuales de los comercios y hoteles, porque el principal problema son estas aguas residuales que desembocan a la laguna o mar y que no tienen tratamiento.

Indudablemente, el Sistema lagunar Nichupté ha sido una lucha desde el año de 1995, donde incluso se colocaron aireadores de forma escalonada para oxigenar partes de la laguna y evitar la concentración de la materia orgánica, sin embargo, desde entonces ya presentaba niveles de contaminación.

El investigador Martín Merino decía en uno de sus artículos que si se detenían las actividades recreativas por cuatro años, podría descansar la laguna y recuperar parte de su transparencia y color, así como darle un respiro a las especies que llegan a reproducirse y a cubrir una etapa de su ciclo de vida para luego regresar al mar.

En resumen, la importancia de conservar a esos ecosistemas les da un valor natural por el hecho de existir y darnos la posibilidad de contemplar su hermosura. También como uno de los motores del turismo, tan esencial en nuestro estado.

Playa Delfines. Foto: Alfredo Maya

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Graciela Saldaña es subsecretaria de Política Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente (SEMA); bióloga por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con maestría en Ciencias por la misma institución. Cuenta con una amplia trayectoria política, colegiada y académica en Quintana Roo.

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