Por Ignacio Alonso Velasco
El medio ambiente es un tema típico que sobrepasa las fronteras de un municipio.
Un ejemplo en México es la Junta Intermunicipal de Medio Ambiente para la Gestión Integral de la Cuenca Baja del Río Ayuquila (JIRA), una junta de diez municipalidades en Jalisco y Colima, que sirvió como modelo a seguir para que en Quintana Roo se constituyera la única asociación de municipios en dicho Estado, denominada “Asociación Municipal para el Medio Ambiente del Sur de Quintana Roo” (AMUSUR). El objetivo de esta asociación es alinear políticas y lograr la convergencia de acciones entre instituciones responsables del manejo y conservación de los bosques y las que impulsan las actividades agrícolas y pecuarias.
Se hace pertinente fomentar el tejido regional en la Península de Yucatán, con la finalidad de mitigar los efectos de la indefinición territorial que la aqueja. El mejor camino para lograrlo podría ser el de reforzar la relación entre las diferentes administraciones públicas municipales existentes.
La figura de la asociación municipal está regulada y permitida por la legislación mexicana en el artículo 115, fracción III, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Sin embargo, son escasos los ejemplos de dicha figura en México. Se hace pertinente hacer ver a los ayuntamientos las ventajas que trae consigo la posibilidad de que se puedan coordinar, como ya se lleva haciendo desde hace tiempo en Europa con éxito.
Ahora es tiempo de utilizar con mayor amplitud y propiedad el concepto de gobernanza, término que debe estar presente en el discurso político y de la administración toda vez que involucra a la sociedad envolviéndola en tareas de su particular interés como es el futuro deseado.
Existe un círculo virtuoso que genera la buena gobernanza, asociada a una visión geográfica compartida, que apuntala la cohesión territorial sostenible gracias a la inteligencia territorial que permite a los actores involucrados en el desarrollo un entendimiento compartido del conocimiento disponible para poder cooperar.
Es necesario utilizar la teoría de gobernanza como instrumento conductor a la vez que modulador para abordar y dilucidar el ejercicio de autoridad en la planeación regional.
Finalmente, quiero concluir que la figura del asociacionismo municipal ya ha demostrado ser un modelo adecuado de gobernanza en otros lugares, por lo que es pertinente que nuestras autoridades municipales la conozcan y se animen a ponerla en práctica por el bien de la población mexicana.
Asumir que el medio ambiente no reconoce límites administrativos implica también aceptar que solo mediante una gobernanza intermunicipal sólida, cooperativa y territorialmente informada será posible construir un futuro sostenible que trascienda coyunturas políticas y beneficie de manera duradera a la población.




















