Por Ignacio Alonso Velasco
A finales del siglo XIX la frontera sur de México era una región fuera del control de la soberanía nacional y era un imperativo recuperarla.
Los indígenas tenían su centro de operaciones en Chan Santa Cruz, al centro de la porción oriental de la Península, y en Icaiché, en las cercanías de la frontera peninsular con Guatemala.
La constitución de un nuevo territorio, como espacio geopolítico y de control administrativo en la costa oriental de Yucatán, fue una propuesta que presentó Manuel José Sierra Méndez al General Díaz en junio de 1896 como reacción provocada por la lucha de intereses regionales e internacionales sobre un espacio que no lograban controlar las autoridades yucatecas, pero que era domesticado por el poder militar indígena con apoyo de la Corona Inglesa, por medio de sus relaciones con Honduras Británica.
Evolución constitucional de los límites de Quintana Roo
La creación del Territorio Federal de Quintana Roo se llevó a cabo por medio de Decreto Presidencial de Porfirio Díaz en 1902.
Posteriormente, Venustiano Carranza decretó la anexión del Territorio de Quintana Roo a Yucatán en 1913 y en 1915 el mismo Presidente de la República reintegró dicho Territorio, cuya existencia se ratificó al aprobarse la Constitución de 1917.
Catorce años después, en 1931, Pascual Ortiz Rubio decretó la anexión del Territorio Federal de Quintana Roo a los Estados de Yucatán y Campeche.
Después, Lázaro Cárdenas creó nuevamente el Territorio Federal Quintanarroense en 1935.
Quintana Roo se estableció como entidad federativa mexicana el 8 de octubre de 1974
La Reserva de la Biósfera Calakmul fue creada el 23 de mayo de 1989 y el 1° de enero de 1997, el gobierno del Estado de Campeche, colindante con Quintana Roo, creó el Municipio homónimo de dicha área protegida, sobre parte de la superficie bajo indeterminación jurisdiccional.
Actualmente existe una disputa entre Quintana Roo, Campeche y Yucatán por una franja de tierra de 10,200 km2 (de los cuales, el primera Estado comparte 4,800 km2 con Campeche y 5,400 con la Entidad Yucateca), lo que supone un 20% del territorio de la Entidad Federativa Quintanarroense.
No obstante, no hay acuerdo acerca de dónde está ubicado el Punto Put, que es donde confluyen los territorios de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
La situación entre estas entidades federativas la podríamos calificar como de calma tensa, ya que no se dan conatos de violencia como los que se suscitan entre Chiapanecos y Oaxaqueños, o entre Colimenses y Jaliscienses, que incluso motivaron que en el 2009 el Senado emitiera un exhorto a los gobernadores de estos dos últimos estados con la finalidad de que tomaran las medidas pertinentes para que, en estrecha colaboración, preservaran el orden público y la paz social en las zonas limítrofes bajo controversia.
En la zona limítrofe de la Península de Yucatán se puede hablar tan solo de una postura tirante y no de violencia armada, aunque esto es algo que ha ido fluctuando a lo largo de las décadas, habiéndose presentado conatos puntuales de violencia física.
Tanto yucatecos, como campechanos y quintanarroenses se expresan mutuo rechazo, como consecuencia de la desintegración regional que ha caracterizado a los Estados peninsulares, y se muestran reticentes ante los problemas de sus vecinos como si fueran entidades aisladas y no partes de la misma unidad geopolítica.
Ya se han presentado diversas controversias constitucionales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desde de que en 1997 el Gobernador de Campeche, Jorge Salomón Azar García, creara el Municipio de Calakmul sobre un espacio geográfico bajo indeterminación jurisdiccional. En ese entonces se interpusieron las controversias 9/97 y 13/97.
Ahora se han intercambiado los papeles y es el Estado de Yucatán quien, el catorce de junio del 2019, interpuso la controversia constitucional 226/2019 en contra del Estado de Quintana Roo y sus tres poderes.
Todo ello motivado por el Decreto Número 303, expedido por el Poder Legislativo quintanarroense y por el nuevo mapa oficial de referencia geográfica publicado en el Periódico Oficial de la misma entidad federativa.

Ante esta falta de decisión definitiva a las indefiniciones jurisdiccionales, es preciso buscar medidas a nivel estatal y municipal que palíen las consecuencias derivadas de esa ausencia de resolución, que están afectando a la población asentada en ese territorio en disputa.
Es por ello que sería idóneo que el próximo gobernante de Quintana Roo tuviera la madurez política suficiente como para poderse sentar a negociar un acuerdo de límites que resulte lo más provechoso posible para todas las partes, lo cual podría dar respuestas más eficientes a las necesidades de las localidades ubicadas en la zona limítrofe.




















