Por Ignacio Alonso Velasco
El 18 de diciembre es el día que la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió declarar para celebrar el papel del migrante.
Las motivaciones de la migración guardan profundos nexos con la exclusión y la pobreza. La persona no encuentra en su entorno inmediato posibilidades de desarrollo personal ni oportunidades de inclusión social o el hogar, se enfrenta a múltiples necesidades que es necesario satisfacer y sus miembros no poseen medios estables y suficientes para la subsistencia.
Según datos de la ONU, las personas desplazadas en todo el mundo son 68 millones, de las cuales, 25 millones son refugiadas, 3 millones son solicitantes del estatuto de refugiado y 40 millones son desplazados internos.
Independientemente de su estatus migratorio, estas personas tienen derecho en México a la salud, educación, acceso a la justicia, protección consular, libertad de conciencia y expresión, a solicitar refugio, a la información y comunicación y a la no discriminación.
Este es un tema que debe ser de atención prioritaria para México, ya que es el segundo país del mundo con el mayor número de migrantes internacionales, así como espacio de tránsito en la ruta a Estados Unidos.
Es necesario reconocer, por un lado, la positiva contribución de los migrantes al crecimiento inclusivo y al desarrollo sostenible y, por el otro, que la migración internacional es una realidad pluridimensional de gran pertinencia para el desarrollo de los países de origen, tránsito y destino que exige respuestas coherentes e integrales.

Agenda 2030
En este sentido, la Agenda 2030 pretende garantizar la seguridad, el orden y la regularidad de las migraciones, respetando plenamente los derechos humanos y dispensando un trato humanitario a los migrantes, sea cual sea su estatus migratorio, y a los refugiados y los desplazados.
El desarrollo sostenible tiene que ir de la mano de la paz y la seguridad, no puede haber uno sin el otro. En la Agenda se reconoce la necesidad de construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas que proporcionen igualdad de acceso a la justicia y se basen en el respeto de los derechos humanos (incluido el derecho al desarrollo), en un estado de derecho efectivo y una buena gobernanza a todos los niveles, y en instituciones transparentes y eficaces que rindan cuentas.
Este viaje al 2030 lo debemos hacer de manera conjunta los gobiernos, los parlamentos, el sistema de las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales, las autoridades locales, los pueblos indígenas, la sociedad civil, las empresas y el sector privado, la comunidad científica y académica y toda la población, en general. Ya se han comprometido con esta Agenda millones de personas que la asumen como propia. Es una Agenda del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y precisamente por ello ha de tener el éxito garantizado.
Sumar esfuerzos
En este Día Internacional del Migrante debemos sumar esfuerzos para crear un plan de desarrollo integral y de cooperación en beneficio de la población que transita por nuestro territorio nacional. El futuro de la humanidad y de nuestro planeta está en nuestras manos, y también en las de la generación más joven, que pasará la antorcha a las generaciones futuras. Ya está trazado el camino hacia el desarrollo sostenible y nos corresponde a todos garantizar que el viaje llegue a buen puerto y que sus logros sean irreversibles.
¿Te apuntas? #PorLaMigración #ConLosRefugiados
*****
Dr. Ignacio Alonso Velasco es profesor universitario de Derecho, asesor jurídico en el Congreso del Estado de Quintana Roo, presidente de la Asociación de Egresados del Iapqroo y del colectivo Mexicanos de Corazón y columnista de Grupo Pirámide.
Columna anterior:




















