Por Ignacio Alonso Velasco
La gestión intermunicipal ha adquirido importancia relevante a nivel internacional, tanto a través de experiencias concretas en varios países como en su discusión y análisis en congresos y reuniones de funcionarios locales.
En el Viejo Continente esta figura ha demostrado favorecer la cohesión territorial, la cual aplica los “modelos sociales” más allá de grupos sociales e individuos a lugares y territorios. La cohesión territorial tiene que ver con dos tradiciones de planificación influyentes en Europa. La tradición francesa del aménagement du territoire, que se ha descrito como “aproximación económica regional” a la planificación. La otra está basada en la tradición alemana, de “aproximación general integrada”. Una pone atención en reducir las diferencias territoriales y la otra hace hincapié en integrar las políticas sectoriales.
La cohesión territorial tiene como objeto político los territorios más que los sectores, y mide el éxito examinando el modo en que el conjunto de las políticas sectoriales está afectando a los territorios y a las oportunidades de vida de las personas que viven y trabajan en ellos. La cohesión territorial exige: 1. Un modelo social específico que ponga énfasis en la reducción de las desigualdades e injusticias; 2. Una extensión de los principios individuales a los lugares y los territorios, y 3. Solidaridad no solo entre los ciudadanos, sino también entre los territorios.
Existen distintos modelos de derecho público existentes de asociacionismo municipal para la prestación conjunta de servicios públicos. No obstante, hay que apuntar que también los municipios se pueden unir en torno a una persona privada. En este sentido, en México hay cuatro asociaciones nacionales de gobiernos locales: la Asociación de Municipios de México (AMMAC), la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC), la Asociación de Alcaldes de Acción Nacional (ANAC), y la Federación Nacional de Municipios de México (FENAMM). A su vez, tres de estas asociaciones decidieron establecer una federación entre ellas llamada Conferencia Nacional de Municipalidades de México (CONAMM) para fortalecer la representación de las municipalidades mexicanas hacia terceros. La razón de ser de estas asociaciones de gobiernos locales es la representación de los intereses de sus afiliados a nivel estatal o nacional (lobby/cabildeo), prestación de servicios y brindar plataformas de intercambio de experiencias y conocimientos.
A nivel federal, han existido en México varios programas que fomentan y apoyan a las asociaciones municipales, como el Programa Hábitat, el Programa Nacional de Auditoría Ambiental o el Programa de la Comisión Nacional del Agua.
En el Estado de Quintana Roo, fue un ejemplo en materia de coordinación y cooperación intermunicipal, la “Asociación de la Coordinación Municipal”, que se enfocaba en la creación de empresas destinadas a asegurar la eficaz prestación de los servicios públicos. Actualmente existe la Asociación Municipal para el Medio Ambiente del Sur de Quintana Roo” (AMUSUR) en la que participé para su constitución y de la que hablaré en la próxima entrega.




















