Por Fernando Castro Borges

“Cancún,
Un mar azul
Es un brindis por la felicidad”

Así se expresó Juan Gabriel de este paraíso en su melancólica canción “Divino Cancún”. Siempre que llega a la mente este lugar, nos brota una sonrisa, pensamos en su mar azul turquesa y en sus playas que la naturaleza creo para dar un abrazo cálido y suave para todo aquel que ha admirado su belleza.

Cancún es tierra maya, pero también es de los mexicanos, es un orgullo para latinoamericanos y de América entera, es admirado por todo el mundo, porque de todos los rincones del planeta han venido extasiarse de su belleza. Cancún es de todos, es una de las ciudades más globales del orbe.

Todos los años recibe a millones de personas, que buscan vivir la experiencia de una felicidad plena, quieren ser testigos de su naturaleza, vivir intensamente las 24 horas con su abundante oferta de infraestructura turística, presenciar espectáculos de talla mundial, y cada uno de los que han conocido este Edén, regresan a su lugar de origen extasiados, con una sonrisa, ya que el ambiente los arropó hasta convertirlos en protagonistas de su alegría.

Pero apenas hace medio siglo era un lugar escondido, no era conocido este lugar escondido en el rincón de nuestra patria, ahí justo en el Mar Caribe. Estaba esperándonos para ser descubierta, admirada y nunca olvidada.

Hagamos un poco de historia reciente para conocer, a vuela pluma, como se confeccionó esta ciudad; la cual, actualmente, es orgullo mundial. Fue en 1968 que el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó al Banco de México la elaboración de un Plan Nacional de Turismo, con la recomendación de que se enfocara en las oportunidades de inversión para el sector privado, incentivando la creación de empleos, generar infraestructura y alentar la tecnología en los servicios.

El resultado de este plan elaborado por el Banco de México fue la creación de INFRATUR, el cual era un organismo gubernamental encargado del sector turístico, Se decidió a raíz de este Plan la construcción de la zona turística de Cancún, siendo aprobado en 1969. Fue así como se proyectó el destino turístico más ambicioso de México.

La construcción comenzó en 1970, el 20 de abril cuando llegaron los primeros técnicos de INFRATUR. La Asociación de Pioneros inicia sus trabajos con la construcción del puente Calinda y Boulevard Kukulkán; es de ahí que se toma esa fecha para celebrar el Aniversario de Cancún. Los objetivos estaban claros existía el diseño de un Plan Maestro de Desarrollo y era necesario construir un aeropuerto provisional, el cual se volvió rápidamente en un emblema esa torre de control hecha de palma, que alcanzaba a sobresalir de la selva.

Puente Calinda, entre 1970 y 1973. Foto: aclarando.wordpress.com

El diseño y la segmentación de la Zona Hotelera atendió el concepto de «supermanzanas» de la ciudad, popularmente conocido como el «diagrama de plato roto»: lo cual no es otra cosa que generar enormes bloques de ciudad, separados por grandes avenidas, las cuales, tendrían la prioridad de ponerles nombres mayas, es por eso que hoy conocemos las avenidas, Coba, Chichen Itza y Tulum, por mencionar algunas; así como el Boulevard kukulkan.

A lo largo de este medio siglo, los habitantes de este destino turístico, se han caracterizado por estar comprometidos y agradecidos con esta tierra, es gente de trabajo, que saben afrontar retos, desde crear de la nada una de las ciudades turísticas más importantes del mundo y que han sabido reconstruirla. La naturaleza no los ha detenido para lograr sus objetivos, lo embates de los huracanes Gilberto y Wilma, los ha puesto a prueba y la ciudadanía ha sabido responder con esfuerzo, solidaridad y amor a su tierra.

Cada uno que ha trabajado para crear tanta felicidad es bien llamado “dignamente cancunenses”; ya que la Dignidad no es otra cosa que el reconocimiento de que se merecen lo mejor. Felicidades Cancún.

 

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