
“Estoy muy agradecido con los mexicanos por haberme abierto las puertas de su casa”, dice Osmany Sánchez, quien forma parte de los más de mil 600 cubanos deportados por la administración de Donald Trump.
De la noche a la mañana, su vida cambió y, de ser empresario del transporte pesado en Miami, ahora trabaja en Quintana Roo gracias a las plataformas digitales de transporte de pasajeros.
Por Luciano Núñez
Apenas saluda el chofer, que llamo por una plataforma digital, su acento revela que es cubano. También su semblante me dice que está fuera de base: es del grupo de cubanos que fue deportado de Estados Unidos a México. Fue como consecuencia de las duras políticas de expulsión de migrantes de Donald Trump, sobre todo de los migrantes que no reúnen las condiciones legales o que tienen un proceso legal con la justicia.
Mientras Osmany Sánchez conduce por la avenida Kabah, recuerda que llegó a Estados Unidos en febrero de 2004, donde lo dejó el desencanto con las políticas de los hermanos Castro: Fidel y Raúl.
De acuerdo con las más recientes cifras, Trump repatrió a más de mil 600 cubanos en 2025, el doble que en 2024. Y en los años que Trump ha sido presidente, ha enviado de vuelta a más cubanos que sus tres predecesores, afirmó el gobierno cubano.

La situación económica, dice el conductor, en su caso, fue la razón principal para emigrar. “El país lleva muchos años en decadencia y mucha miseria y, en aquel entonces, era joven”. Llegó al país del norte y allá encontró también el amor, a su actual esposa.
—¿Cuántos hijos tiene?
—En mi primer matrimonio, en Cuba, tuve un niño, que lo dejé con dos añitos. Volví a verlo cuando tenía seis, y ahora, en estos momentos, está en los Estados Unidos; y de la esposa actual, le crié un niño, que prácticamente es mío, porque tenía dos añitos cuando comencé con él.
—Cuénteme, ¿a qué se dedicaba allá?
—Yo era troquero (de “truck”, en inglés: es un vehículo motorizado diseñado para el transporte de mercancías pesadas o grandes volúmenes), tenía mi propia compañía para mover los carros a la agencia, y ese era mi trabajo.
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—¿Por qué sucedió lo de la deportación?
—Yo tuve un problema en los Estados Unidos, perdí mi residencia, y estaba en un proceso de un perdón. Estaba ya esperando la cita ante el juez, pero nunca, nunca me llegó la cita, y salió el presidente Donald Trump a deportar cubanos a terceros países, como a México, y yo fui de los primeros deportados.
—¿Cuántas personas llegaron también aquí, a Quintana Roo, como usted?
—Bueno, a Quintana Roo no le puedo decir, vinimos cuatro amigos juntos, pero a nosotros nos deportaron y nos mandaron para Tabasco, a una ciudad que se llama Villahermosa.
—¿Cómo fue la detención?
—Teníamos que reportarnos a Inmigración una vez por año, y el 29 de mayo tenía que reportarme a Inmigración. Cuando fui me detuvieron, estuve un mes así en los Estados Unidos, y de ahí nos deportaron para aquí, para México.
Pese a las políticas agresivas del presidente de derecha, diversas encuestas sugieren que la mayoría de los votantes cubanoestadunidenses tienden a ser republicanos, es decir, siguen apoyando a Trump, sin embargo, Michael Bustamante, profesor asociado de historia y director de estudios cubanos de la Universidad de Miami, dijo que había notado «un malestar cada vez más grande» en toda la comunidad.
—¿Cómo lo ha recibido México?
—México muy bien, estoy muy agradecido con la presidenta y con todos los mexicanos, en fin, con todos, porque de verdad que me han tratado bien. No he tenido problemas, todo el proceso de los papeles fue rápido. Gracias a Dios, ya mi familia ha podido venir a este país a visitarme y todo, y me va muy bien aquí. Hasta ahora me va bien.
—¿Está logrando mantenerse con este medio de vida, que es el transporte de pasajeros?
—Sí, desde que llegué un primo mío me ayudó, en eso es que trabaja aquí. Él lleva dos años y medio en este país, y fue quien me dio la idea para comprarme la camionetica. A eso le estoy dando, siendo Úber y Diddy.
—¿Volvería usted a Cuba?
—No creo, porque la situación en Cuba también está muy mala. No hay medicina, no hay comida, no hay luz eléctrica. Las condiciones allí son muy malas, y ya no me queda familia, toda mi familia está en los Estados Unidos. Mi mamá, mi papá, mi hermano, mis hijos, mi esposa… En Cuba lo que tengo son unos tíos, pero ya están viejitos.
“Hay cubanos que han deportado para aquí, que están viviendo hasta en las calles”
—¿Qué es lo que le diría a un cubano que está ante esa situación difícil?: ¿Que emigre o que se quede?
—Bueno, eso depende de la situación de las personas, porque hay muchos cubanos que han deportado para aquí, que están viviendo hasta en las calles y están pasando por un proceso muy malo. Eso ahí no lo podría decir, porque Cuba sí tiene eso, tiene abrigo para todo el mundo. Aquí lo que mucho machuca es la renta, allá con una casita humilde ya no tienes que pagar más nada, y hay formas de vivir también. Eso depende de la decisión de cada uno.
—Usted me decía que tenía una vida hecha y que de la noche a la mañana se acabó. ¿Cómo vive eso?
—Así es, yo tenía una vida hecha en los Estados Unidos. Nunca pensé que me fueran a deportar, y un buen día se acabó todo. Ya no regresé más a mi casa.
—¿Y qué es lo que piensa acerca del futuro? ¿Hay algún esquema en el que usted pueda volver por vía familiar? ¿Hay algún recurso legal que pueda apelar?
—Bueno, dicen que sí, que con los años hay un proceso, que un familiar puede reclamarlo para poder regresar a los Estados Unidos. Confiemos en Dios. Si eso pasara, sería lo mejor.
—¿Qué siente respecto de la cultura norteamericana?
—Que tiene su lado positivo, pero también tiene sus contracaras, su lado oscuro, como esto que me está pasando. La discriminación y otros muchos factores hacen que sea un país no tan fácil para vivir, para emigrar.
No es un país muy fácil para vivir, pero, como ya le dije ya llevaba muchos años. Estaba adaptado, y a mí me iba bien. Me iba bien en los Estados Unidos. Yo vivía en Miami. Ahí tenía mi casa, mi familia, como le dije, y yo me había adaptado a la situación.
—¿Qué le diría al pueblo mexicano?
—Estoy muy agradecido con los mexicanos por haberme abierto las puertas de su casa, y hoy, voy a estar viviendo aquí tranquilamente.
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