Por Luciano Núñez*

La Presidencia Imperial, de Enrique Krauze, es un libro que narra la historia de México a través de sus presidentes. Es un libro de fácil lectura en el que no faltan los entretelones de tantos tapados que ha tenido México, más precisamente el PRI: esos políticos que no estaban en ningún pronóstico, o que, figuraban al final de la lista y terminaron quedándose con una candidatura presidencial, como lo fueron Gustavo Díaz Ordaz y Ernesto Zedillo. Algo parecido a lo qué pasó en Quintana Roo con Joaquín Hendricks que terminó siendo gobernador y era el sexto de la lista, según cuentan los políticos de la época.

El compañero de terracerías de AMLO

Durante muchos años, 71, dicen unos autores, el PRI funcionó como una maquinaria de relojería: con sus ceremonias; eso de que “el que se mueve no sale en la foto” y sus famosos candidatos “tapados”. El actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador formó parte de esta liturgia. Fue con el tiempo tomando distancia hasta conformar primero el PRD y años más tarde Morena, partido con el que se convirtió en presidente.

Durante muchos años AMLO transitó terracerías inhóspitas y caminos que serpenteaban en los cerros con un quintanarroense: Rafael Marín Mollinedo. Con él compartieron cocas y tacos, la rotura de un carro y la desazón de empezar siempre algo nuevo.

Cuando el Señor López se convirtió en presidente, a quién más podrían recurrir sino a un amigo para aportar a su gobierno. Actualmente, “Rafa” es director del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Y por estas horas, acaba de lograr consensos para ser candidato a gobernador. Sería algo así como el fiel entre los candidatos de Morena antijoaquinistas, como Marybel Villegas; y cercanos al gobernador, como Luis Alegre, diputado federal, y Mara Lezama, alcalde de Benito Juárez, Cancún.

Rafael Marín Mollinedo
Rafael Marín Mollinedo

Bajo perfil

Marín Mollinedo es un hombre de perfil bajo y de pocas palabras. Se afincó en Quintana Roo desde hace más de seis lustros y ha desarrollado una actividad empresarial relacionada con la distribución de frutas.

Esta columna consultó a Ricardo Velazco, fundador de Morena en el estado, y hasta hace poco el único delegado del partido que existió en el Estado. “Sin que se lo proponga es considerado como una opción seria”, admite. Y confirma que podría ser considerado en el abanico de los posibles precandidatos de Morena para 2022.

¿A quiénes representa el sector de Marín? Nada menos que directamente al lopezobradorismo. “No tengo dudas de que es un hombre que genera consensos”, refuerza Velazco.

¿Estado Moreno?

De esta manera, el abanico de posibilidades de Morena se abre a otro campo que no estaba visible y que, como al viejo estilo del PRI, podría ser el “tapado”. La carrera por la gubernatura ya está en marcha; por Morena son varios los apuntados pero será uno el elegido o elegida.

La pregunta sería, ¿elegirá Morena una candidatura al viejo estilo PRI, donde tiene sus raíces? O apelará a los candidatos que han transitado una línea más abierta, de contacto ciudadano o de alta medición en encuestas.

Lo único en firme es que los aspirantes a la gubernatura estarán en las calles buscando ser quienes tomen las riendas del estado turístico más emblemático de México. ¿Elegiría Morena una candidatura no vinculada a la histórica elite política de Quintana Roo? ¿Pasará éste a ser otro estado morenista? Con su voto, Usted decidirá.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún. Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

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