Cuauhtémoc Blanco fue apoyado por la bancada de Morena para evadir la denuncia por el probable intento de violación. Además, existen graves denuncias de malversación de fondos en el gobierno de Morelos, cuyos señalamientos parten de la también morenista, la gobernadora Margarita González y que son respaldados por la Auditoría Superior de la Federación.

El caso del fallido intento de desafuero del ex gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, dejó ver una práctica que siempre incomoda y que empareja al partido guinda con viejo modelo priísta: El mayoriteo como modus operandi y como forma de encubrimiento, que generó álgidos reclamos sociales.

Los legisladores de Quintana Roo, con dos notables excepciones, votaron en el mismo sentido que el viejo PRI.

 

Luciano Núñez

Morena ha sido, hasta ahora, una muralla impenetrable para la oposición. No han podido ni ex presidentes, ni las organizaciones de choque, ni los opinadores ni los medios de comunicación. AMLO se fue a descansar con un elevadísimo porcentaje de aceptación para quien ha gobernado seis años bajo fuego diario.

Y su elección para dar continuidad a la Cuarta Transformación no ha tenido mejor depositaria que Claudia Sheinbaum. Sin embargo, pareciera que las grietas del movimiento comienzan a aparecer, no por los golpes desde afuera, sino por la falencias estructurales de adentro.

Si un grueso de la población miró para otro lado cuando AMLO trajo a Morena a impresentables personajes de la vida política, la expectativa se centraba en que, con el tiempo y la solvencia de una buena gestión, pudiera centrifugar a estos incómodos refugiados, sean del PRI, del PAN y el PRD. No fue así.

Incluso, premió a muchos ex gobernadores del PRIAN con embajadas y una vida sin sobresaltos fronteras afuera. Carlos Joaquín es justamente uno de ellos.

Mal paso en medio de buenas decisiones

Cuando Claudia Sheinbum conformó su gabinete insufló un ozono de esperanza con un cuerpo de sobrada solvencia académica y profesional. Sin embargo, más allá de ese primer círculo, esa borrasca de impresentables comienza a roer los cimientos del movimiento.

Días atrás uno de esos pilares fue socavado por el ex gobernador de Morelos y ex estrella del América, Cuauhtémoc Blanco. No sólo por la denuncia de un probable intento de violación, sino por las graves denuncias de malversación de fondos en su reciente gestión, cuyos señalamientos parten de la también morenista, la gobernadora Margarita González.

Acaso, ¿no había suficientes elementos para procesarlo, como incluso, el PRI hizo con sus ex gobernadores que hicieron mal uso de los recursos públicos?

De acuerdo con un extenso reportaje que publica El País de España, de los informes que ha realizado estos años la Auditoría Superior de la Federación (ASF), entre 2019 y 2023, años cuando Blanco estaba en el Gobierno estatal, “el ente fiscalizador señaló el gasto irregular de 3.269 millones de pesos, por parte de diferentes dependencias del Ejecutivo, principalmente la Secretaría de Hacienda, el Instituto Estatal de Infraestructura Educativa, Servicios de Salud de Morelos, o la Comisión Estatal de Agua”.

Morena, lejos de apoyar a la mujer denunciante, hizo la “Gran Cuauhtemiña” al negarle el desafuero solicitado. Nada tampoco se habló de la deudas y la venta de terrenos alrededor de un lago, uno de los principales atractivos del Estado. ¿Es tan relevante Blanco para el movimiento? ¿Vale tanto la pena protegerlo para el futuro de Morena?

La noticia sin dudas cimbró y enardeció incluso a morenistas. En ello, fue penosa la sumisión de las y los representantes de Quintana Roo que, en grupo, salieron a apoyar al ex gobernador: Marybel Villegas, Humberto Aldana (el director moral de los maestros), Enrique Vázquez Navarro y Santy Montemayor, con la salvedad de Mildred Ávila, que votó en contra y la ausencia de Juan Carrillo, del Partido Verde. En este caso, como ya se dijo, fue el PRI, partido que defenestró a Morena y en teoría oposición del partido guinda, el que encontró un espacio seguro para volver a fusionarse y ser, ahora, parte del poder que la gente expulsó con su voto, después de casas blancas, de estudiantes desaparecidos y gobernadores corruptos.

Ariadne Song Anguas, vocera del colectivo Xtabay, consideró que es indefendible el voto a favor del también exgobernador de Morelos. Y cuestionó la formación académica del diputado Aldana para determinar si hay irregularidades en el actuar de la Fiscalía de Morelos, esto, porque el morenista salió a dar una cantinflesca argumentación sobre por qué había votado en contra del desafuero. Si ya era penoso el asunto, ninguna necesidad tenía de volver a exponerlo. “Solo les creen a las víctimas que son de Morena, como con la diputada Paola Moreno. Como en esta ocasión la mujer no era de su partido, no le creen”, opinó Song.

Costos

En el ámbito local, tampoco se entiende cómo personajes que formaron parte del entramado de corrupción de gobiernos pasados, hoy se muestran ufanos y sonrientes en secretarías y espacios de poder. Que no se diga abiertamente no significa que la ciudadanía esté contenta con ello, que incluso las bases estén cómodas con borgistas, felixistas y joaquinistas en las esferas del poder. Le duelen para adentro al movimiento y a quienes apostaron a todo o nada.

Aunque Morena simule no ver, las grietas comienzan de a poco a verse en esa muralla. Esa grieta se ha visto en municipios donde, pese a ese gran apoyo popular que heredó AMLO, no bastó para que la 4T ganara con holgura y y arrasara, en algunos casos, ganara por un ínfimo o escaso margen, como los casos de Othón P. Blanco, con Lidia Rojas y en Tulum, con Jorge Portilla Mánica.

No menores tampoco son las grietas por casos de representantes de nula preparación, arrogantes y con aires de nuevos ricos, lejos de los postulados del morenismo y, principalmente, de la austeridad republicana: Viajan sin razón a ferias internacionales, igual que el PRI, votan en manada, igual que el PRI y hasta ahora son compañeros de cruzadas, como las que acaba de ocurrir con el caso de Blanco. Sin dudas no es lo mismo ser opositor que representante.

La esperanza estaba cifrada en Sheinbaum que, en este caso puntual, se equivoca de bando para defender lo indefendible. Si lo había hecho con inteligencia y solvencia contra Donald Trump, su pronunciamiento sobre el desafuero dista de esa mujer derecha y firme que ha demostrado ser. Parecería, desde lejos y desde adentro, que Morena asume un riesgo incensario por perfiles de baja monta y calaña, de nulo futuro, y destilan lodo a un movimiento que ofreció esperanza al pueblo mexicano.

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