
Luciano Núñez
La realidad a veces suele ser tan dura que cuesta creer que algo pueda cambiar. Que con una lucha se puede hacer una diferencia. Sin embargo, en los últimos años Quintana Roo ha tenido un despertar ecológico que deja un poco, al menos un poco, de margen para la esperanza de un entorno más amable para éstas y las futuras generaciones.
Si bien vastas zonas de manglares quedaron devastadas para hacer lo que se conoce hoy como Puerto Cancún, no menos cierto es que la lucha ciudadana logró revertir la aniquilación del espacio que está justo frente a la plaza Malecón Tajamar, donde con supuestas autorizaciones arrasaron con fauna, flora, árboles, manglares y hasta cocodrilos que allí vivían. Hoy las calles y hasta el proyecto inmobiliario Infinity dan cuenta de ese intento de arrebatar un espacio verde a un Cancún que ha sido víctima de otros atropellos, como lo fue el intento de socavar todo en Ombligo Verde, que ha sobrevivido estoicamente. Hoy, grupos ecológicos se enfrentan ahí al intento de la Iglesia Católica de ampliar sus construcciones.
Recientemente, la asociación Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), logró una sentencia impecable en Tulum para aquellos proyectos inmobiliarios que, vorazmente, construyen sin respetar los lineamientos más básicos de la ecología y ni siquiera de la construcción. Es un antecedente sólido y auspicioso para dejar un mensaje que Quintana Roo no es un estado bananero, sino uno de leyes que protegen tanto las inversiones como la ecología. Lo que sí es un absurdo es que, las autoridades municipales que consintieron este atropello, sigan despachando en los mismos puestos, llámese Desarrollo Urbano o Fiscalización. Un atropello a la razón y un sinsentido total.
El más reciente logro ciudadano, al que también se han sumado atinadamente voces políticas, es la negativa al cuarto muelle en Cozumel, donde una empresa pretendía sumar espacio para más turistas, pero en detrimento de los espacios para las personas locales y, peor aún, en retroceso para el frágil entorno ecológico.
Ya incluso la presidente a Claudia Sheinbaum se ha pronunciado al respecto. Y la asociación CEMDA acaba de obtener un logro jurídico que impide que ese otro atropello siga adelante.
Alerta!
Donde se han encendido focos rojos es en Bacalar y Mahahual. El primero por la grave contaminación que acusa la laguna de los siete colores, donde hay reportes de exceso de combustible en sus aguas, así como coliformes que han sido detectadas ya hace años.
Te puede interesar: Detectan residuos fecales en la laguna de Bacalar tras las lluvias
Si el gobierno federal, además de empeorar esto con la construcción de un hotel para descanso de miembros del ejército, no mete mano firme en Bacalar, en pocos años será un destino realmente en total retroceso.
Si el turismo hoy privilegia algo, es que los lugares sean tan exclusivos como sanos. Algo que lamentablemente ha perdido la zona, donde no existe un sistema de drenaje eficiente, donde se han permitido hotelitos y campings que bordean toda la laguna con escasa o nula regulación sanitaria.
Ahora, el megaproyecto Perfect Day que se cierne sobre Mahahual, deberá ser analizado a fondo si no, su impacto dejará otro saldo negativo para el entorno ecológico del Sur del Estado, que tiene playas inutilizables en Othón P. Blanco por el altísimo grado de contaminación de sus costas capitalinas. Nadie en su sano juicio va a nadar en la Bahía de Chetumal o menos de pesca. Es una zona perdida en materia ecológica. En Europa están comenzando a rescatar ríos, recientemente el Sena de Francia fue declarado “nadable”, pero después de más de 100 años sin acceso para humanos.
Si bien han sido pocas las batallas ganadas, es alentador saber que en Quintana Roo ya hay antecedentes que permiten soñar con un entorno más amigable, que respete nuestra propia casa y deje un legado para las futuras generaciones.
No es una tarea menor y necesita del apoyo de la ciudadanía toda, de los medios de comunicación y, desde luego, de nuestras autoridades para que hagan conciencia del verdadero peligro que es hipotecar zonas sumamente sensibles para un negocio de pocos.
Te puede interesar: Naderías totales | Lo que dejó la visita de Sheinbaum a Quintana Roo; ¿disfrazarán nepotismo en Isla Mujeres?



















