La política quintanarroense no se merece a personajes como el presidente del PRD, Leobardo Rojas, que orilló al Sol Azteca a su peor resultado y a la desaparición, en el proceso electoral pasado.
Nueva queja contra Grupo Pirámide y otros medios por publicar información de interés ciudadano.
Por Luciano Núñez
El final de (muchas) malas películas muestra a un villano (a) que, como último acto (y fiel a su esencia), intenta dar un ataque desleal, artero, vil, una vez que ha perdido la batalla y la guerra.
La escena concluye, por lo general, con un plano en el que, en ese intento, hay una caída del atacante a un abismo, una soledad merecida o a quedarse con las manos vacías, sin ningún botín. En todos estos casos se trata, nada más y nada menos, de la consecuencia a un acto provocado por el propio representante del “lado oscuro de la fuerza”, se diría en términos fílmicos.
En este caso, ese deshonroso rol lo juega el PRD, partido que supo acoger la esperanza de millones de votantes frente a un poderoso PRI, que estuvo a nada de alcanzar la presidencia de México y que supo dar espacio a verdaderos líderes, como el fallecido Porfirio Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas o el mismo Andrés Manuel López Obrador, quienes defendieron la institucionalidad del país. Sólo que, en 2012, debieron abandonar ese barco que ha naufragado, y desde entonces ha ido cayendo hasta quedar, en el proceso electoral pasado, con una representación menor al 3 por ciento, lo cual, lo arroja al agrio camino de la extinción.
Sus yerros
Ahora, ¿es ello culpa de los medios de comunicación? ¿Es atribuible tal fracaso a la prensa? ¿Acaso fueron los dueños y directores de medios los que les sugerimos firmar el “Pacto por México”, en el cual, se sumaron al PRI que tanto combatieron? ¿Fue responsabilidad mediática cómo gobernaron donde lograron ganar?

Como lo he comentado en una columna anterior, el PRD le ha enderezado a este portal al menos cinco procedimientos o quejas ante el Instituto Electoral de Quintana Roo, Ieqroo, las cuales, han sido puntualmente respondidas por el área jurídica.
Ayer, este medio de comunicación recibió una nueva notificación, al igual que una decena de medios, por haber publicado noticias de interés público, como la visita del presidente de la República. ¿Acaso no es de interés informar que el presiente estaría en Quintana Roo?
Quien ha asumido este vergonzoso rol es el presidente de los despojos del partido en Quintana Roo, Leobardo Rojas, que no sería más que el firmante de dichas quejas, instigadas por una política que se quedó, al igual que el partido, prácticamente con las manos vacías, aunque todavía con vastos terrenos presuntamente malhabidos en Yucatán, todos recibidos, según varias fuentes, como pago de favores por el exgobernador preso, Roberto Borge Angulo.

Tiempo y recursos
Podría el Sol Azteca haber invertido tiempo y dinero, por ejemplo, en capacitar a sus cuadros políticos, a reforzar las campañas de sus candidatas y candidatos que se vieron, literalmente al desamparo en el proceso electoral pasado, o, en reformular los criterios para ir en alianza con sus naturales aliados: PRI-PAN; en cambio, le dedicaron tiempo y recursos a dudosos despachos que intentan dañar en la última escena.
Ni México ni Quintana Roo merecen a personajes de tan baja estirpe.
Como medio de comunicación, responderemos el nuevo ataque con veracidad, como lo hemos hecho con las quejas anteriores, que ya fueron desechadas por la autoridad electoral.
Habría que ver de dónde proceden los recursos para financiar estos ataques, como muestra de su pérdida total de brújula ideológica y política, de rencor y de prácticas malsanas.
Después de acabar con el partido, al parecer, están dispuestos a la deshonra final.
Una cosa es evidente: están atentos a lo que publica este portal, que les abrió las puertas durante años, cuando todavía quedaban caballeros y damas, que conocían las reglas del juego, para no tener un final tal malogrado en esta torpe película de gran presupuesto.




















