
Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. Lejos, muy lejos de la “austeridad republicana” que pregona AMLO, el presidente del Congreso del Estado, Renán Sánchez Tajonar, inaugurará el próximo lunes su flamante casa de gestión en Cozumel, a donde regresó después de muchos años de ausencia sólo para hacer campaña en el pasado proceso electoral.
Como lo había anticipado esta columna, mientras el Ejecutivo presentó un plan de ordenamiento y riguroso ahorro financiero, el Legislativo sigue en su plan de gasto a manga ancha, esto, debido a que eso de “apretarse el cinturón” allí no ha permeado, y además, hay una bolsa de 146 millones de pesos para no pasar penurias.
Como si manejara la vieja Gran Comisión, Benjamín Vaca, secretario general del Congreso, prácticamente controla la tesorería, hace las veces de vocero y corrige lo que “no sabe/no contesta” su jefe inmediato, Sánchez Tajonar, más compenetrado, claro está, en arrancar campaña (eso sí) con regalitos en la isla de las golondrinas, donde se amparó bajo la bandera de Morena para ganar el pupilo de Jorge Emilio González, Niño Verde, quien financió su repentina aparición en la escena política.
No es un esquema nuevo: fue así como entró y luego se esfumó otra de sus aventuras políticas: Remberto Estrada Barba, quien ahora se radicó en Miami, dejando atrás un caótico escenario con renta de patrullas a precio de compra, record de ejecutados y la proliferación de espectaculares por toda la ciudad.
Esta situación no ha pasado por alto a los miembros de la ficticia Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jugocopo, que están de ornato, dado que ni siquiera sesionan y, desde luego, menos alcanzan los privilegios de los que goza el equipo creado por Niño Verde.
Por eso Vaca llama a la Jugocopo la Gran Comisión, donde hace y deshace, los demás diputados, mirando esperando que pase otro año perdido en la legislatura.




















