Por Jaguar Negro

Mario Machuca era un tipazo. No porque esté muerto: sino porque se ganó a pulso un espacio muy grande en la comunidad Cancún.

Porque era un hombre de esos forjados en la vieja guardia y siempre sostenía una mano amiga y tendida para quien la necesitara.

Tuve oportunidad de entrevistarlo, de hacerle sesiones de foto y de compartir un café en muchas oportunidades. Algunos años fuimos vecinos. Siempre de camisa bien planchada y de lentes, lo veía transitar con firmeza y rodeado de amigos.

Siempre estaba risueño y abierto a escuchar y compartir. Es por todo ello que se hace imperioso que la Fiscalía de Quintana Roo dé con los responsables, que sepamos la verdad detrás de este hecho tan triste para Cancún, para la clase política, sindical y la sociedad toda.

El mismo día fue ejecutado el delegado de la PGR en Tamaulipas y revela un México cada vez más violento, cada vez más asolado por la delincuencia. Asusta también la modalidad con la que fue atacado Mario: una ingeniería que deja un amargo sabor de no saber quién está al lado: si un honesto trabajador o un sicario. Eso enciende las alarmas y las autoridades deben devolvernos la paz a toda costa.

Necesitamos la verdad y una categórica respuesta de autoridad. Mario no se merece menos y como sociedad debemos reclamar un espacio seguro y digno para transitar nuestro día a día. Descansará en paz Mario cuando tengamos a los responsables de este cobarde ataque donde deben estar: segregados de la sociedad que tanto han lastimado ayer.

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