Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. No salía el PAN de la polémica generada tras su “hermanamiento” con el partido de ultraderecha español, VOX, y ahora es nada menos que el líder del partido, Marko Cortés, salió a meterse autogol cuando el partido ni siquiera ha comenzado.

Cortés anticipó (para ello debe tener un caudal importante de encuestas en la mano) que perderá en 5 de las 6 gubernaturas que se disputarán el año que viene, incluida la de Quintana Roo.

Sólo pone su fichita a Aguascalientes

Los gobernadores del PAN, más que nada los de la GOAN, Asociación de Gobernadores del PAN, salieron a fustigar al dirigente que, más que sacar al partido azul del atolladero, le metió la cabeza bajo el agua.

Francisco Domínguez, ex gobernador de Querétaro, dijo lisa y llanamente que Cortés debe renunciar, y recordó que no participó en la interna panista por inconsistencias en el padrón electoral.

El mismo gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, lamentó (por ser realmente cortés) la pifia del dirigente.

“No pertenezco al PAN, pero fue uno de los partidos que me impulsó a llegar a la gubernatura y le tengo todo el respeto y cuidado que debemos tener como parte de un esquema político”, lanzó.

Quien es el representante más cercano en Quintana Roo de Cortés, es el diputado Eduardo Martínez Arcila, quien lleva dos diputaciones “al hilo”, sin haber ganado una elección, además de haber impuesto en la dirigencia a un casis desconocido político.

Como líder moral del PAN, Martínez Arcila ha cosechado derrota tras derrota, tras las cuales, sin embargo, queda firme con su plurinominal en mano.

Incluso, estuvo a poco de ser plurinominal federal, algo que sólo la paridad de género impidió.

Digno representante de un Cortés nada valiente.

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