Por Jaguar Negro
Las etapas de la senadora Marybel Villegas Canché han sido erráticas y, ante los resultados, poco efectivas.
Inició con una dura confrontación contra el gobernador Carlos Joaquín, incluso, con una dura denuncia desde el Senado de la República con conferencia de prensa y todo, y ese período duró poco: vino Andrés Manuel López Obrador y declaró al gobernador de Quintana Roo como un demócrata, que trabajan juntos y que “ayuda mucho”.
Después su ciclo se centró en confrontar a la alcaldesa Mara Lezama, que finalmente se quedó con la candidatura de Cancún (y ganó), clave para la carrera gubernamental; poco después inició marchas contra el Partido Verde y Niño Verde.
Tras el revés de la candidatura en Cancún, decidió arremeter nada menos que contra el líder de su propio partido, Mario Delgado, que le contestó a través del ahora diputado Oscar Cantón, del grupo Tabasco, que las encuestas –punto álgido de su queja- ya se las había enseñado.
Su próxima jugada fue convencer a los incondicionales que le quedan, en la prensa y círculos facebookeros, de que sería presidenta de la Mesa Directiva en el Senado, un espacio que quedó en manos del presidente AMLO, a través de su incondicional Olga Sánchez Cordero.
Ante este escenario, Villegas no se rinde, eso sí; ahora ha dado muestras de que amarrará navajas con el gobernador.
“En mi opinión, la candidata de MORENA a la gubernatura debe ser elegida por los quintanarroenses y no por el gobernador @CarlosJoaquin”, fue uno de los mensajes que lanzó por twitter.
De que seguirá en carrera, no hay dudas, y por dónde comenzará su nuevo ciclo, tampoco.
Y siempre habrá quién le crea, porque en política, nunca nada está dicho.




















