El asesinato de Miguel Marzuca Miguel (hijo de un reconocido empresario del Sur del Estado) y la privación de la libertad de 25 personas esta mañana, dejan a Quintana Roo de nuevo en el epicentro de la inseguridad del país.

Ambos casos marcan los niveles de inseguridad que todavía no se han podido erradicar, pese a las estadísticas que esgrime el Secretario de Seguridad Pública, Alberto Capella, quien estuvo prácticamente ausente de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si el sargazo ha tornado el mar turquesa en aguas oscuras en varios puntos del estado, la violencia irrefrenable ha oscurecido aún más el ánimo empresarial y turístico, que tiene varios frentes de batalla y pocos alicientes. Capella ha sido por lejos el funcionario que más ha erosionado la imagen gubernamental.

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