Por Jaguar Negro
Las últimas elecciones han significado para el PAN más que duras derrotas.
De ganar la gubernatura en 2016, con Carlos Joaquín y el PRD, pasaron en los procesos electorales subsiguientes a perder el Congreso del Estado y gran parte de los municipios ganados.
¿Qué pasó en este proceso de decadencia electoral?
Edificaron desde la Gran Comisión la tristemente célebre Junta de Coordinación Política, JUCOPO, que ha sido, según diversos sectores como Coparmex y Observatorio Legislativo, un rotundo fracaso.
Con desajustes institucionales que pusieron en peligro la marcha administrativa de uno de los poderes del estado.
Ahora son impulsores abiertos, con Eduardo Martínez Arcila, de la reelección hasta por 12 años en el Congreso del Estado, propuesta que, aunque está firmada por 21 de los 25 diputados, ha recibido el más amplio rechazo social que se recuerde en la vida institucional de Quintana Roo.
Luego en el PAN no entienden por qué la caída libre del partido azul, que ha perdido estrepitosamente el terreno antes ganado.
Con propuestas como éstas, el PAN no necesita campañas en contra, las generan los líderes de su propia cantera.




















