
Por Jaguar Negro
La liturgia del viejo PRI exigía un “cumpledestape” para dar señales de sus candidaturas. Como, hoy por hoy, Morena se ha nutrido y cobijado de un amplio espectro de priístas, no es pues azaroso ni extraño que el partido guinda siga la misma línea de rituales.

Días atrás fue el cumpleaños de la senadora Anahí González, quien llegó a la cámara alta como representante de la comunidad indígena. En el mismo despropósito con el cual otros representantes se ubicaron en bancadas como discapacitados visuales, auditivos y hasta como parte de la comunidad de la diversidad sexual. Todo vale para llegar al poder: “La canción sigue siendo la misma”, como proclamó Led Zeppelin.
Todes
Volviendo al onomástico, no faltó nadie: estuvo desde la gobernadora del Estado, Mara Lezama , para abajo, todas y todos y todes. Pareciera que hubo una señal clara de que la asistencia debía ser perfecta. Luego entonces, ¿tendrá Cancún a su primera candidata-mandataria indígena? ¿Habrá llegado el tiempo para dar ese gran salto político?

Sin ningún mérito conocido ni luces, González llegó al senado de la República, hasta ahora, sin ninguna propuesta que la resalte o la ubique en la elite política. Lo que es un hecho es que, en caso de que finalmente sea la candidata, ¿estará en facultades de tomar decisiones a la altura del destino turístico más importante de México? ¿Podrá trazar una ruta para el desbocado crecimiento que atraviesa la ciudad para los cuatro puntos cardinales?

Su trayecto político dice claramente que no. Su capacidad de diálogo está limitada al “selfie”. Todo ello no importa, porque como cantaron los Zeppelin, “la canción sigue siendo la misma”.




















