
Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. Como si Quintana Roo no hubiera podido renovar su clase política, como si no hubiera jóvenes competentes para traer vientos frescos a nuestra legislatura, el ajedrecista convertido en diputado —por obra y gracia de sus padrinos políticos—, Issac Janix, convocó para apoyarlo en su curul al ex diputado Luis González Flores, quien fuera presidente de la Gran Comisión durante el Felixismo, gobierno de su primo Félix González Canto, y también, en ese continuismo llamado “oncena trágica”, pieza clave del Borgismo, (Roberto Borge) donde su cartera en la Sedarpe, Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca de Quintana Roo, no resistía ni la más básica auditoría.
No fueron pocas las manifestaciones de campesinos que le reclamaron fondos que llegaron al estado, pero nunca a los verdaderos destinatarios.
Incluso, pegó en el palo su reclusión tras la llegada de Carlos Joaquín, cuando muchos de los integrantes del quinquenio perdido fueron a rendir cuentas al Cereso, Centro de Reinserción Social.
Después de Juan Pablo Guillermo y Eliezer Villanueva, figuraba entre los más buscados para rendir cuentas.
No cabe dudas que el entonces senador, González Canto, abogó por su tío para que no diera ni siquiera una explicación del paradero de los recursos.
Seguramente Rafael del Pozo tiene aún su abultado expediente en el cajón de los asuntos pendientes.
No se trata del primer funcionario de la “oncena trágica” que llega al poder.
Si bien los “Borgias” encabezaban la lista del nuevo gobierno, poco a poco los felixistas van acortando distancias.
Y van ¡a todo vapor!




















