Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. Además del éxodo de panistas y priístas a las filas de Morena, nos revelan que a pocos días de las elecciones quedó trazado un plan de “interlocutores”, esto, ante el “panic attack” de quienes dejarán en pocos meses la función pública, sea dicho, con amplios beneficios.

Uno de ellos es el que fuera mandamás de la última Gran Comisión y dos veces plurinominal, Eduardo Martínez Arcila, del PAN, quien está buscando nuevamente incidir en la próxima legislatura, en la cual, el PAN tendría si acaso dos diputaciones.

El asunto es que pesan sobre sus espaldas el cuestionado dinero que destinaba a “gestiones sociales”, la grosera nómina con color azul en el Congreso, y además, como si fuera poco, las numerosas plazas que acaparó en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

Nos revelan que en estos años el diputado ha pasado de una discreta vivienda a vivir en zonas de alta plusvalía, con camionetas de lujo y una vida más que boyante tras seis años en el Congreso del Estado, sin haber recibido un solo voto por ello.

Unos sectores del PAN, como el representaba Eduardo Pacho, fue responsable del desmembramiento del partido hasta dejarlo, junto a su líder, Marko Cortés, en el piso histórico.

Además de Arcila, Movimiento Ciudadano ha buscado también trazar puentes con la virtual ganadora de la elección, Mara Lezama, aunque nos dicen que la operación está harto compleja por el exceso de vehemencia con la que el candidato se expresó en campaña, incluso, fue acusado por violencia política de género y misoginia.

En el gobierno actual hay dos frentes complicados, nos revelan de la administración saliente: Salud y Cojudeq, donde abundan según nos dicen, facturaciones dudosas y escandalosas que serán revisadas por la nueva administración.

¿Habrá responsables? O habrá amplios acuerdos.

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