
Por Jaguar Negro
Aunque había señalamientos de todos lo frentes acerca del mal tránsito del gobierno de Diego Castañón, tuvo que escalar el escándalo a medios internacionales e interceder la federación para que, finalmente, el alcalde anuncie que habrá cambios en su gabinete.
Lo dijo en su conferencia Semanera: su administración tendrá ajustes y sustituciones de personal a partir de noviembre como parte de una estrategia para fortalecer el funcionamiento del gobierno en Tulum.
“Sí va a haber cambios, el primero a principios de noviembre, vamos a tener dos cambios que ya lo sabrán en su momento”, dijo.
Áreas de conflicto
Las áreas polémicas han sido Desarrollo Urbano, con la construcción de edificios en zonas de protección natural, como los casos de Adamar y Maiim, que se sostenían sólo con dos cuartillas expedidas por el titular municipal, sin que la edificación tenga Manifestación de Impacto Ambiental ni anuencia estatal. El boom inmobiliario tocó fondo esta temporada con fraudes y escándalos que impactaron negativamente en el destino que fuera el más valuado de la Riviera maya.
No menos escandalosa fue la campaña para que los habitantes locales vayan a la playa “sin nada”, a raíz de los problemas generados por los altos costos de entrada al parque El Jaguar, entregado a las fuerzas militares.
Fue una costosa ocurrencia que le generó negativos en todas las áreas, iniciada en el área de Comunicación Social, donde las quejas han sido constantes por el trato del responsable.
En tesorería ya hubo cambio, donde estaba uno de los hermanos Miranda Miranda, acusado de malversar unos 23 millones de pesos, expuesto por el regidor Eugenio Barbachano.
Otro de los cuestionados es Agustín Lara, alias “Tacón”, ex asesor principal de Roberto Borge, quien lleva una cadena de asesorados: en crisis o en la cárcel. Sin embargo, tiene el mérito de encontrar espacios donde desplegar sus dones.
Deberá de ahora en más rodearse de verdaderos especialistas el alcalde, porque hay mucha expectativa sobre los cambios que vendrán a salvar una temporada caótica, que comenzó con un fuego y el alcalde le arrimó gasolina, desde luego, con la ayuda de quienes seguramente deberán irse.
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