Hugo Alday Nieto

 

Por Hugo Alday Nieto

 

Hace algunas semanas publique un artículo denominado “La expansión del síndrome de Estocolmo”, en referencia al bombardeo mediático derivado de más de 100 años de gobiernos paternalistas.

Se sabe, usaron a la televisión como medio de educación y represión de los gobernados, recordándoles a cada instante que se deben en todo momento a “su captor”, en este caso, a su líder, a su partido, a su gobernante, etcétera.

Esperan a quien los metió en el problema patrimonial

En mi experiencia, al salir a campo para tratar de buscar la forma de revertir el complicado andamiaje jurídico-administrativo de ha convertido a Quintana Roo en un campo minado de zonas irregulares, me he percatado de que los afectados de estas malas prácticas, aún esperan 30 años después, que su líder sindical, o político que los metió en ese problema patrimonial venga y los rescate como lo ha prometido en cada proceso electoral.

Esto me llevó pensar que se trataba de una expansión del síndrome de Estocolmo en la que las víctimas de este turismo electoral derivado en zona irregular, siguen en la eterna luna de miel con el partido que los metió en ello, sin considerar muchas veces que su calidad de vida merece ser mejor.

Indefensión aprendida

Sin embargo, al paso del tiempo cuando existe el apoyo y la apertura que se promueve hoy en día a través de la 4ta Transformación en zonas irregulares, muchas veces observamos un esquema diferente, al que algunos autores denominaron como “Indefensión aprendida”.

Este concepto fue acuñado por Seligman, quien llegó a la conclusión de que, cuando sentimos que no tenemos control sobre nuestras circunstancias, cuando creemos que nada de lo que hagamos puede aliviar nuestro sufrimiento o mejorar nuestras vidas, dejamos de tomar iniciativas porque consideramos que no tienen sentido.

Regresan a situación de vulnerabilidad

Un ejemplo muy crudo de esta indefensión, es lo que sucedía en los campos de concentración al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los prisioneros salían por la reja y volvían a entrar y sé sentaban, ausentes, sin saber qué hacer con su libertad ahora que por fin la habían logrado.

Algo semejante sucede hoy en día, en Cancún en algunas zonas irregulares en las que el Ayuntamiento por vez primera ha unido a la Procuraduría Agraria, al Ejido, al Estado y a los posesionarios de buena o mala fe, para poder dar avances hacia la propiedad privada y la municipalización de calles que les peritan tener el un acceso al bienestar de forma directa, y en la que algunos grupos, regresan a su situación de vulnerabilidad buscando la aprobación de aquellos líderes de los gobiernos paternalistas que durante décadas los engañaron.

Hoy, sin lugar a dudas es un buen momento para reflexionar acerca de los dos últimos años en referencia a las décadas anteriores, para saber si queremos en realidad seguir avanzando hacia el nuevo México, o buscar retroceder al paternalismo histórico que tanto daño nos hizo.

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Abogado con mención honorífica por la Universidad La Salle del Pedregal. Maestro en derecho Empresarial por la Universidad del Mayab. Master Internacional en Propiedad Industrial e Intelectual y Derecho de la Competencia por la Universidad de Alicante, España.

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