Por  Hugo Alday

 

 

Hace unos días recibí de regalo la obra literaria titulada Manual Para Votantes de Fabricio Mejía y Antonio Helguera, editada por Océano.

Sin duda, es una lectura apropiada para los tiempos que se viven, en la que se una manera filosófica, histórica, poética, patética, descarnada y cruel, nos hace un tour desde los diálogos de Platón, pasando por Grecia que cautivó a Roma, hasta repasar a todos los clásicos y gran parte de las corrientes filosóficas para desentrañar la gran cuestión del sufragio.

En efecto, en un país en el que hemos pasado recientemente por matanzas, que bien valían una olimpiada, desfalcos descomunales de sindicatos, rescates bancarios, Fobaproas, devaluaciones jugosas para algunos y suicidas para el resto, guerras incoherentes contra el narco, corrupción galopante e insostenible, descubrimientos macabros de fosas de más de 250 mil cuerpos, gobernantes presos que salen bajo el conjuro de un Poder Judicial empantanado, funcionarios multipartidistas embarrados en dos mil ciento treinta millones de pesos de desfalco a los programas de los más pobres, y que aún así, es un país en el que los mexicanos siguen creyendo a base de una ‘amnesia pactada sexenal’.

«esta obra debería ser un texto obligado para informar a los jóvenes universitarios y a todos ellos que ya saben leer, más no leen, a efecto de poder asistir en unos meses a las urnas de este país y decidir de una sola vez el rumbo que queremos».

Sin duda, considero que esta obra debería ser un texto obligado para informar a los jóvenes universitarios y a todos ellos que ya saben leer, más no leen, a efecto de poder asistir en unos meses a las urnas de este país y decidir de una sola vez el rumbo que queremos.

No se trata de asistir al teatro de una representación más de la amnesia pactada de un país hundido en corrupción y en promesas incumplidas.

Se trata de ver en esa urna a los Echeverrías, Salinas, Zedillos, Foxes, Calderones, Peñitas, Borges, Duartes, Obradores, Morenos Valles, y toda esa pésima camada de gobernautas de Twitter que han desmembrado esta sociedad.

Se trata de ver en esa boleta a las muertas de Juárez, los jóvenes de Ayotzinapa, los saldos de las guerras del narco, la piratería, la violencia en las calles, el aumento de los precios sin sentido, la falta de empleo, la nula libertad de expresión, la opresión de los pueblos originarios, la carencia de universidades, la ausencia de bibliotecas o parques públicos…

Se trata de ponerle nombre a esa boleta. De poner nuestro nombre y exigir el México, en Quintana Roo, el Cancún que queremos.

Esta delicia literaria es un recuento histórico y político, que en nuestro microclima político se dibuja con alcaldes que privilegian el saqueo de sus amigos, con funcionarios estatales que bloquean el crecimiento del Estado por el afán de beneficio personal, de un Congreso local preocupado por liberar a un ex político juzgado y procesado, que por actualizar su marco legal, y de una sociedad que está harta de violencia y malos manejos.

Creo que, por primera vez, una obra con palabras llanas y ejemplos sencillos, expone la cruda realidad del mal gobierno que tiene esta buena sociedad.

Por ello, yo digo que leamos , y si no, pues oremos…

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