Todavía el país no ha logrado superar el “gasolinazo” y la inminente elección de 2018 deja frentes abiertos para el gobierno federal.

Por Luciano Núñez

Las formas de cometer una falta en el campo de juego son tan variadas y, a veces tan complejas, que debe el árbitro tener un ojo demasiado entrenado para verlas. Según mi tío Dardo, básicamente pueden darse situaciones que, incluso, las justifican: cuando el arquero ha sido derrotado por la cintura del delantero y no queda más que buscar el cuerpo para evitar la desgracia en arco propio. O aquel jugador que atrapa el balón con la mano y se inmola con expulsión para dar paso a un penal. Las faltas pueden dividirse, aclara el pariente futbolero, en tres básicas: faltas cometidas frente al oponente; faltas por exceso de fuerza en la jugada y faltas arteras que se dan por la espalda: roja directa. Han pasado casi 15 días desde el gasolinazo y sobrevive la sensación de que ésta fue una falta del tercer tipo: asestada desde atrás, con disculpas tardías y en el peor momento del partido.

Mover a México

El partido 2016 estaba por concluir, cuando el presidente Enrique Peña Nieto mandó informar de las alzas de la gasolina por el nuevo modelo de comercialización de líquido que debería “mover a México”. La jugada ha dejado en clara evidencia que el Ejecutivo ha perdido totalmente la brújula política: no marca, no mete goles, no tiene juego vistoso y pareciera que mira la hora esperando que termine el partido. Un jugador de grandes ligas decía, antes de la entrada este gobierno, que, “íbamos a ver cómo era gobernar: estos tipos saben”, decía. Todavía no vemos ese partido.

El primer tiempo de este sexenio comenzó con las reformas estructurales esperanzadoras, con pactos de partidos y el “Saving México”, de Time. Pero de un tiempo a esta parte, al balón han empezado a vérsele las costuras. Desesperado y atrincherado, EPN ha salido a dar explicaciones del incremento anteponiendo los anuncios de Luis Videgaray Caso, creador de la jugada Gran Trump y la nueva Secretaria de Cultura. Bandera en alto y claro offside. Ante este lamentable escenario, Ivonne Ortega Pacheco, ex gobernador de Yucatán, salió a tomar el balón para salir por la banda a decir lo que sí se debería haber hecho, cómo y en claro desafío a la voz de quien debería ser el capitán. En síntesis: preparar la contención de lo que se venía.

Jugada de pizarrón

La inflación está trepando al 4 por ciento y esto incidirá en términos sociales, como el incremento de la delincuencia y, lo peor, el ánimo del país que está envuelto en manifestaciones y descontente generalizado. Todo parece indicar que la jugada fue preparada para el 2018, porque no se entiende de otra manera. Era cometer esta falta a esta altura del partido esperando que todo se olvide, como suele pasar; o, dejar el camino libre a otras fuerzas que sepan parar el equipo mejor.

La única forma de ganar un partido difícil como éste, es tomar el balón de la red, caminar al centro y ponerlo en movimiento para revertir el resultado, que hasta ahora, deja un resultado negativo para el pueblo que espera de sus líderes, algo más que patadas.

 

Luciano Antonio Núñez

Es técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi, donde actualmente es coordinador en el Sur del Estado. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y fundador de Grupo Pirámide.

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