La empresa Promotora Inmobiliaria Mahahual puso en alerta ambiental al municipio de Benito Juárez, Cancún, con el incumplimiento del contrato para la disposición final de la basura.
Los vecinos de Villas Otoch se manifestaron por la reapertura del viejo basurero, que tuvo que ser habilitado por graves errores de la concesionaria.
Por Luciano Núñez
Imagine usted que, si cada vez que termina un cartón de leche lo arroja a la basura tal y como está: la bolsa se llenaría con apenas cuatro unidades. Ahora, si usted hace lo que recomiendan las normas ambientales: compactar los residuos, podría alojar más de 10 cajas. Eso es en comparación lo que ha pasado en el relleno de residuos sólidos de Cancún. La empresa contratada para la disposición final de la basura no sólo no ha compactado la basura, sino que tampoco ha reciclado lo necesario para alargar la vida útil del basurero, pensado para 20 años, termine siendo de la mitad.
La consecuencia: existe un estado de contingencia y de alerta ambiental, sumado a la creciente inconformidad de los vecinos de Villas Otoch, que volverán a respirar metano cada vez que el viento cambie su curso en dirección de la creciente urbe en la que viven.
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Sin responsables a la vista

La empresa Promotora Inmobiliaria Mahahual S.A de C.V, PIMSA, ha estado recibiendo su pago por no hacer lo que tenía que hacer: separar y comparar la basura. ¿Qué responsabilidad penal y ambiental tendrán los responsables por este daño al erario y al entorno ecológico del que vive la ciudad? ¿Se fincarán responsabilidades a los responsables? En el mundo en el que vivimos, muy seguramente ninguna: seguirán sus dueños en las portadas de revistas de la más alta socialicé cancunense y cambiarán de giro la empresa y otra cosa, «aquí no ha pasado nada».
Lo cierto también es que las autoridades municipales han sido omisas en los controles, con regidores que están muy atentos a los “cumple-destapes” y “corcholatas”, pero no se han asomado a pedir cuentas a Solución Integral de Residuos Sólidos (Siresol), ni mucho menos detalle de la operatividad en el relleno sanitario.

La alcaldesa Ana Paty Peralta ha mostrado firmeza a la hora de informar la situación: tal cual está, aún bajo su costo político, con el afán de avanzar en una solución de fondo. La misma decisión requerirá el entregar la operatividad de un servicio, tan esencial para un destino turístico, a otra empresa que ofrezca resultados, y sobre todo, transparencia en la operatividad.
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Un negocio mundial que en Cancún no funciona
En el mundo la basura es un gran negocio, que resulta de vender los reciclables a las empresas que ahorran costos de producción, al adquirir a un menor precio materia prima para sus productos envasados. ¿Por qué hipotecar la salud ambiental y de la población, si el negocio es redituable desde donde se mire?
Resulta increíble pensar que esta empresa actuó con una desidia que llama a una profunda reflexión del destino Cancún, ¿aguantará más?, además, con un transporte público obsoleto, empresas que no hacen lo que prometen (pero sí cobran lo que piden) y un entorno ambientan que presenta ya serias averías, entre ellas, la insuficiencia de agua potable en vastos sectores.
El año pasado el regidor Jesús Pool Mo, advertía de los pasivos de la paramunicipal Siresol que comenzó a pedir dinero, incluso, para poder sobrevivir, cuando el buen manejo de la basura supone la entrega de ya un negocio.
Estados financieros en “tablas”

De acuerdo con los últimos estados financieros de 2021, podemos comparar parte de los activos y pasivos de 2020 y 2021: los primeros están en el orden de los 40 millones de pesos y se elevan a 159 millones de pesos, aunque el detalle sólo dice que los activos se incrementas en 79 millones por “derechos a recibir bienes”.
Lo llamativo está en los pasivos: en las cuentas por pagar a corto plazo la paraestatal pasan de un millón a 65 millones; y cuentas por pagar “a largo plazo”: de 79 millones, para quedar con el pasivo en 159 millones de pesos, es decir, “tablas», en números exactos, cuando lo que debería es generar es un negocio para el municipio del que depende y en beneficio de la ciudadanía.
De los medios de comunicación a la basura
La concesión fue entregada en la administración de Julián Ricalde, hoy diputado, al empresario de los medios de comunicación, Gerardo García, del grupo Novedades y De Peso, quien, a su vez, habría vendido las acciones de la empresa. La pregunta es sencilla: ¿Qué experiencia puede tener un empresario de medios de comunicación con la disposición final de la basura? En teoría, nada. Y en la práctica, mucho peor.
Experiencias en el mundo

Para los destinos turísticos que viven casi exclusivamente de sus recursos naturales, la disposición final de la basura es todo un tema. Lo ha planteado enérgicamente la isla San Andrés, de Colombia; y en las islas Baleares, de España, fue creado un programa integral con la Fundación Plastic Free Balearics, que trabaja en la guía de reemplazos de plásticos de un solo uso y certificación a empresas, todo ello, después de atravesar graves problemas ambientales que asolaron la industria hotelera y turística, cuyos empresarios migraron, en en buena parte, a Cancún, donde predominan las empresas ibéricas. Es decir, aquí pueden arrojar la basura que ya no les permiten las leyes españolas. Porque ellos dirán, parafraseando a un dicho mexicano, “entre que se ensucie mi casa, que se ensucie la tuya”.
En el último reporte de Siresol, en el apartado de reciclado, figura con el 100 por ciento de cumplimiento de meta, sin embargo, la realidad del basurero es otra; y es también llamativo que, mientras en el mundo los gobiernos trabajan con las empresas para aminorar el impacto de los plásticos, en el rubro vistas a empresas contribuyentes figura en ceros. Nada.
En conclusión: una política integral
No se trata de pasar un negocio boyante de unas manos a otras, sino de instrumentar un esquema mejorado que beneficie a todos y es posible. Lo es al menos en otras latitudes.
Y lo primero es buscando orden entre las empresas generadoras de cientos de toneladas de basura, porque gran parte de nuestra basura viene, eso sí, de la mayor fuente de ingresos: los turistas. Lo concreto es que las empresas tengan normas y criterios para el manejo de los plásticos, el mayor contaminante del planeta y sobre todo los mares, y así disminuir el impacto al medio ambiente. Reutilizar los reciclables, para lo cual, las bandas de separación de basura deben volver a funcionar para generar empleo, una fuente de ingresos para el municipios y el cuidado del medio ambiente, principalmente, el agua que es un recurso muy sensible en esta zona.
Existen también situaciones no claras sobre el funcionamiento de los rellenos sanitarios de otros municipios, que adolecen de las mismas falencias que provocaron esta tragedia ambiental tan anunciada.
¿Seguiremos cometiendo los mismos errores, o habremos aprendido las lecciones para no matar a la gallina de los huevos de oro de la que vivimos?
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* Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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