Mariana Rodríguez y Samuel García

En Nuevo León, Movimiento Ciudadano pudo capitalizar un nuevo discurso que circuló por redes sociales, donde ganó la elección Samuel García, apalancado por su esposa influencer, Mariana Rodríguez Cantú, con más de dos millones de seguidores.

 

Por Luciano Núñez

 

Cancún, Quintana Roo. Una vez que un político encuentra el carril discursivo, no hace más que deslizarse sobre esos rieles. Sin embargo, no es fácil detectar dónde está la punta narrativa entre tanta información y los vertiginosos cambios de agenda.

Todas las encuestas indican que Quintana Roo atravesará su segunda alternancia desde que fue declarado estado, en 1974. En épocas de “carros completos del PRI”, sólo se hablaba del tapado y el dedazo, y todos se cohesionaban en torno a la figura para que la elección sea poco menos que un trámite.

Sin embargo, los procesos de alternancia, como sucedió con Vicente Fox en el gobierno nacional, en el año 2000 y, el segundo giro al gobierno de Morena, en 2018, con Andrés Manuel López Obrador, tienen en común que ambos representaron una voz de descontento que recorría las calles, en las plazas, y ahora en las redes, que reptaba en cada rincón del país y que iba juntando voces, hasta conformar un río que eclosionara en un movimiento. Ese movimiento sólo necesita un portador, que a su vez, tendrá que codificar en una narrativa y un discurso que logre que su proyecto sea escogido para concretar una alternancia.

La narrativa del Cambio

Carlos Joaquín realiza nuevos nombramientos y cambios administrativos. | Notas Quintana Roo

Para ponerlo en el terreno local, un sentimiento anti-Borge se había ido construyendo durante su gobierno, que supuró con casos graves de corrupción, como la venta de lotes, los falsos juicios laborales y vejámenes varios contra la prensa, que fueron recogidos por Carlos Joaquín, que no apeló a inventar nada nuevo; se fue por el camino más claro y simple: proponer un cambio.

Quien ha intentado, con poco éxito, un antijoaquinismo en estos días, es la senadora Marybel Villegas Canché, que en su último informe decidió fustigar con todo lo que pudo. Es una propuesta osada que se topa con una durísima realidad: López Obrador, que es el que tiene la voz de mando en Morena, siempre ha sido benevolente con el gobernador de Quintana Roo, y en algunos casos, lo ha hecho con tanto esmero que descolocó a más de un analista. Incluso, recientemente dejó la posibilidad abierta para integrarlo en su gabinete una vez que concluya su mandato el año que viene.

En el caso de Mara Lezama, alcaldesa de Cancún y hasta ahora la más fuerte candidata de Morena, no ha logrado traducir el sentir de los morenistas puros, y sin embargo, ha permeado más en los grupos afines al gobierno actual del PAN y del PRI.  Salvo durante el caos generado en la marcha feminista del 9 de noviembre 2020, la coordinación representa un buen discurso para los que abonan a una transición sin sobresaltos, pero no termina de convencer a los morenos fundamentalistas de la primera ola.

El ataque inverosímil

No se puede medir a los gobierno estatales sin pasarlos por el filtro de su desempeño durante la pandemia, que todavía continúa, que es donde Carlos Joaquín ha sacado el mayor rédito de su gestión, y en se sentido, comparado con Borge, no embona un discurso que lapide al mandatario, camino elegido por Villegas Canché, atendiendo a las circunstancias que atravesó el Estado, herido por meses sin turistas, playas con sargazo y la caída abrupta de ingresos. Puede que en Sur del Estado, donde ha fallado la estrategia de recinto fiscalizado y existe un descontento más marcado con el gobierno del Cambio, pueda permear un discurso en negativo, pero la sensación general, más bien, la realidad pospandémica y económica, demanda otros rieles, otros caminos para sumar al gran electorado 2022.

En el PAN, por ahora la candidata más visible es la senadora Mayuli Martínez, que se ha encaminado hacia el antimorenismo, en un estado que es —esencialmente— obradorista, con triunfos sostenidos desde 2006 hasta hoy.

José Luis Pech ha abonado a un mensaje más Morenista, en algunos casos demasiado técnico y difuso, que tampoco ha sabido llegar al verdadero sentir del quintanarroense, que busca denodadamente volver a los terrenos de seguridad económica que ofrecía antes de la epidemia global.

No es tarea fácil para un partido, para un candidato o para un movimiento, dar con la tecla justa que entregue una melodía que todos quieran oír.

¿Dónde está la revolución discursiva? En Nuevo León

El político que pudo contra Morena, la pandemia y el viejo PRI juntos, es Samuel García, que con Movimiento Ciudadano montó una campaña desde la redes sociales, apalancado por su esposa influencer, Mariana Rodríguez, con más de dos millones de seguidores.

¿Qué hicieron? Pegar calcas, ir a las escuelas y mostrar el “detrás de la campaña”, con una fórmula que antes, en Televisa, supo llevar a Enrique Peña Nieto a la presidencia, con su esposa Angélica Rivera, la Gaviota. No se centró García en una discursiva particularmente de ataque a AMLO, sino en la narrativa que no falla: hacer posible lo imposible, que tanto gusta y tanto ha dado, desde el cine el teatro y la política. La vida familiar, tanto de Luis Donaldo Colosio (h) como la de García, fueron platos suculentos en redes. “Ya hasta decían que éramos mandilones, a todos lados con las mujeres”, dijo en un acto García, en el que bailaron reggeaton y hablaron de tumbar la vieja política.

Incluso, el famoso video en el que le reclama que su esposa mostraba “mucha pierna”, que le hubiera costado a otro candidato algunos dígitos en campaña, fue capitalizado por la capacidad movilizadora y discursiva de la influencer. En Quintana Roo, Movimiento Ciudadano acaba de informar que irán solos, y trascendió que una mujer podría encabezar la candidatura.

En síntesis:

Queda poco tiempo para construir un discurso sólido rumbo al 2022, entendiendo que las fiestas decembrinas aplacan los ánimos políticos.

La sensación es que todavía no existe un mensaje de la alternancia, que todos proclaman ocurrirá en Quintana Roo  ¿será una nueva forma de cambio? ¿Un cambio gatopardista?

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad. 

Actualmente es director general de Grupo Pirámide.

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