Remberto Estrada

 

Por Jaguar Negro

 

La presidenta municipal de Cancún, Mara Lezama, dejó al descubierto una presunta red de corrupción, mediante la cual, un grupo de servidores públicos de la gestión de Remberto Estrada Barba, se dedicaba a despojar a las familias de sus casas, esto, para dar curso a un megamillonario negocio inmobiliario.

A través de cobros excesivos de prediales (sin aviso a los domicilios) contubernio con notarios y jueces, lograron despojar a familias del patrimonio que, con tanto esfuerzo, hacen para radicarse en Cancún.

“Quien pasó por la tesorería tuvo que estar implicado”; dice una fuente que pide reserva.

El primer tesorero de la “era de Remby”, fue Rogelio Díaz Ramírez. A él le siguió el que era director de ingresos, Lamberto Cruz Cruz, que llegó al término de la administración.

“Reconozco la labor realizada por, agradezco su compromiso y entrega en beneficio del municipio y de los benitojuarenses; le deseo mucho éxito en su vida personal y profesional”  expresó en su momento Estrada Barba, que no se aparece en sus redes sociales desde mediados del año 2019.

Al parecer serán varios los funcionarios que deberán ir a declarar sobre cómo se urdió esa red de complicidades para delinquir con mecanismos de «cuello blanco», como afirma Andrés López Obrador en sus discursos.

También surgieron nombres como el de Hugo Bonilla y Jeanina Medrano Galindo, todos con paso por Ingresos, donde estaba el corazón de la estafa y el notario 114, Arturo Román Ochoa, donde se hicieron las maniobras legaloides. 

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