La llegada de mexicanos deportados desde Estados Unidos a Quintana Roo ha aumentado durante 2026. De acuerdo con Marilyn Torres, presidenta del Consejo Internacional Sumando Venezuela (CISVAC), 598 mexicanos deportados han llegado a la entidad en lo que va del año.
La cifra representa cerca del 89 por ciento de los 672 casos atendidos por la organización durante todo 2025, por lo que el número de retornados podría seguir creciendo durante los próximos meses.
Torres señaló que muchos de los mexicanos que regresan después de años de vivir en Estados Unidos llegan sin recursos y, en algunos casos, sin documentos básicos de identidad.
Entre las principales dificultades se encuentran no contar con INE o CURP, situación que complica el acceso a empleos formales y la realización de trámites ante instituciones como el SAT.
La situación resulta especialmente compleja para personas que pasaron gran parte de su vida en Estados Unidos y que ahora deben comenzar nuevamente en México.
De acuerdo con los datos compartidos por la organización, 68 por ciento de los mexicanos deportados son hombres, todos mayores de edad.
Las edades van desde aproximadamente los 19 años hasta personas de hasta 80 años. Algunos, explicó Torres, vivieron durante décadas en Estados Unidos antes de ser deportados.
Además de mexicanos, las organizaciones que brindan apoyo en Quintana Roo han atendido a personas provenientes principalmente de Cuba, Venezuela, Honduras y Guatemala.
En lo que va de 2026, CISVAC reporta la atención de 2 mil 340 personas de distintas nacionalidades, incluyendo deportados y migrantes que llegaron directamente desde sus países de origen.
Uno de los principales problemas que enfrentan los migrantes y deportados es la falta de albergues públicos suficientes en Quintana Roo.
Ante esta situación, algunas personas terminan buscando refugio en construcciones abandonadas, parques o incluso playas, mientras organizaciones civiles y ciudadanos intentan proporcionar hospedaje y apoyo temporal.
También se ha buscado canalizar a algunos deportados hacia empleos en el sector turístico, especialmente porque varios cuentan con dominio del inglés tras haber vivido durante años en Estados Unidos.
Sin embargo, la falta de documentos y los procesos administrativos pueden retrasar su incorporación al mercado laboral.
La organización también alertó sobre las consecuencias emocionales que puede generar una deportación, especialmente en personas que construyeron prácticamente toda su vida en Estados Unidos.
Torres señaló que algunos retornados enfrentan dificultades para adaptarse nuevamente a México, por lo que consideró necesario brindarles atención psicológica, acompañamiento y condiciones dignas para reintegrarse a la sociedad. Con información de El Momento Quintana Roo.




















