Por Ana Patricia Ojeda Villanueva
Hoy Celebro el rol que más me ha impulsado,
Que me ha invitado a aprender, a crecer,
A soñar, a llorar y sobre todo, a amar.
Ser madrastra me ha dado la oportunidad de acompañar el Desarrollo de tres individuos.
Les enseñé a leer, a escribir, nos aprendimos líneas y guiones para obras escolares y festivales.
Hemos practicado alimentación saludable, la higiene de sueño, la puntualidad, el orden y la organización; honrar la palabra y la congruencia son cosas de las que hablamos de una y otra manera.
Hemos organizado disfraces, juegos y festejos. Hablamos de las emociones y de cómo se viven, cómo se sienten, cómo se expresan.
Los temas y las conversaciones han cambiado con el paso de los años, han ido evolucionando.
La etapa de la pubertad y la adolescencia está aquí, dejando atrás las loncheras y los cuentos para dormir.
Este día de la madrastra celebro el gran amor que siento, que vivo, que comparto y que es lo que me motiva, pues no es el deber y no es la biología lo que me condujo aquí,
Fue una elección.
Una decisión hacia la cual caminé y que hoy reafirmo día tras día.
Amo ser una madre astral.




















