
Por Luciano Núñez
Cancún, Quintana Roo. Terminó el Mundial Catar 2022 y todavía no se apagan los destellos de esa magia que envuelve al mundo con tanta pasión y alegría; tristezas e historias que se suman al gran libro del fútbol.
Me quedo con cinco lecciones de esta justa deportiva, después de tanto que se ha visto y escrito.
1) Mi héroe favorito…
De todos los héroes del seleccionado argentino me quedo con Ángel Di María.
Fue fundamental con sus goles, tanto para ganar la copa América como la final del Mundial 2022.
Es puro corazón ese muchacho, y por ello, su sello cuando anota es diseñar en el aire un “cuore” que enmarca con su alegría contagiosa.

Contó varias veces que le debe a su madre el no haber dejado dos veces el fútbol, cuando un entrenador despiadado le dijo que era un “cagón” porque no saltaba a cabecear.
Era flaquito como el fideo que sigue siendo, pero tocado con ese don de la gambeta y la puntería milimétrica de un francotirador.
Me emociona cuando narra que su madre lo llevaba en bicicleta con lluvia o con sol, para que su pequeño delgadito pudiera cumplir su sueño.
Ese pibe juega con el alma y juega por su gente. Así lo dijo en el documental que fue grabado cuando Argentina ganó la copa América en 2021 y que ya mostraba la solidez de un grupo humano más que deportivo.
2) Desde las bases a la gloria
El director técnico de Argentina Lionel Scaloni tiene unos gestos extraños que componen su rostro de tosco modelado, y su historia es también para una buena película.
Dijeron de él de todo cuando inició en la selección, menos que estaba capacitado para dirigirla.
Los resultados en un mundo cada vez más competitivo mandan y sus victorias y el tiempo (que todo lo acomoda) demostraron que la edad para dirigir o liderar es relativa cuando la cabeza está ágil y abierta para escuchar las señales.

Después de su retiro como jugador tras su gran paso por la Coruña (también fue campeón con la Sub-20 de Argentina) y otros equipos donde destacó, mas no fue una estrella de élite, Scaloni comenzó a estudiar para entrenador y, según una nota de la BBC, comenzó con niños y adolescentes en el “Son Caliu”, club amateur de su barrio en la isla española de Mallorca.
Después, el DT Jorge Sampaoli le dio una oportunidad en Sevilla y también lo acompañó en su equipo para dirigir la selección Argentina, en Rusia 2018.
Lo demás es historia: Scaloni se quedó como DT interino y después fue ratificado para ser campeón de Copa América, la copa Finalíssima (que se jugó en Londres contra Italia, campeón de Europa) y la Copa del Mundo. Utilizó a casi todos los jugadores que llevó (salvo 5) y aplicó varios modelos de formaciones para enfrentar a cada equipo, es decir, plantó diferentes esquemas de juego moviendo las piezas como si de un partido de ajedrez se tratara.
Defendió como Bilardo y atacó como Menotti, los otros dos DT que fueron campeones del mundo.
Fue una mente flexible, brillante y siempre se dirigió con respeto y humildad este hombre que viene de la cantera que forjó José Pekerman.
Su mérito fue, según analizaron a su alrededor, que sabe observar. En ese “saber ver” descubrió a tres jugadores fundamentales que nadie había visto en su justa dimensión: Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Enzo Fernández.

Nadie los tenía en el radar en medio de la constelación de jugadores. Supo verlos el ex jugador y director técnico que será estudiado por generaciones futuras. No ofreció privilegios a nadie y sólo se basó en los resultados en el campo de juego. Aplicó lo que se suele llamar meritocracia.
3) El nuevo D10s
Lionel Messi fue un justo ganador, merecedor de los laureles por donde se mire.

Hasta cuando sacó la rabia fue cuidadoso con sus palabras: “¡Andá p’allá Bobo!”, es una muestra que se puede poner un límite con categoría, con clase, como los pases que ofreció en este mundial para habilitar a los otros, en una muestra de generosidad y humildad. Por eso su gloria tuvo que esperar.
Fue un héroe caído que se levantó de todas las batallas perdidas para volver a ganar. Volver por esa copa que era más suya que de nadie más.
En un mundo con tantas injusticias, el campo de juego nos ofreció una dosis alta de justicia futbolera.
Millones de niños y adultos que seguimos teniendo esa ilusión intacta festejamos el tiempo contenido.
4) La revancha de Montiel
El penal de Gonzalo Montiel. Había entrado en el tiempo suplementario y, para su infortunio, el balón le pegó en el codo que devino en el penal que cobró con suma categoría Mbappé.

La historia a veces da revancha y Montiel, el jugador del Sevilla, la tuvo en ese mismo partido.
Fue nada menos que encargado de tirar el último y más importante penal que convirtió para sumar a su record personal de 12 penales que le tocó patear en su carrera profesional y todos acertados.
En una entrevista contó su madre que nunca falla y la cábala es que ella nunca lo mira cuando va a patear. Otra «madre leona» en la historia de los campeones del mundo.
5) La arenga de Deschamps
La última frase que me da vueltas todavía es la del técnico de Francia, Didier Deschamps, cuando su equipo iba perdiendo dos a cero en el primer tiempo.
En el descanso dijo en el vestuario con suma síntesis y claridad: “Se los voy a decir sin molestarme. ¿Saben cuál es la diferencia?, es que ellos, los rivales, ¡están jugando una puta final del mundo y nosotros no!
Me pregunto: en nuestras vidas, ¿estamos jugando una final cada día?
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* Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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