Yusi Sabido

SIN DECIR ADIÓS

Ahí va mi último suspiro

susurrando al viento mis recuerdos,

pregonando al tiempo mis lamentos…

Se quedan mis huellas en la arena,

permanecen mis letras en la tinta,

las caricias de mis dedos en la piel seca,

el chillido perturbando de mi voz,

de mis voces.

A veces con calma,

con letargo,

con fuerza,

con firmeza,

se queda mi sombra al pie de la escalera

esperando el tropiezo de tu risa

para abrazar tu llanto indiscreto.

Se quedan el aroma de mis besos,

el eco de mi aliento en tu garganta,

el terciopelo de mis dedos en tu cara,

mi gesto indiferente en tu mirada.

Se queda mi esencia en tu silueta,

la carcajada hiriente,

inesperada;

el regaño fingido,

el guiño final de un drama montado…

Me voy lenta

al primer rayo.

MI EFÍMERO PASO POR LA VIDA

Se apaga el tiempo,

se sumerge entre detalles y esperanzas,

abandona el surco de mi frente.

Son tantos los sonidos que atesoro,

instantes que pasan por mi memoria,

recuerdos viejos en una caja de zapatos.

No dejo más que mi nombre,

el desvelo de mis logros,

los latidos de mis pasos,

el hastío de mi insistencia.

Heredo al viento mis anhelos,

a los duendes mis fantasías,

a las ninfas mis emociones…

Sólo fui materia,

súplica constante en el ocaso,

poderoso invento del destino,

metáfora incierta en la poesía,

refugio inerte de las llamas de los cirios.

Me llevo el idilio de mis días,

las carcajadas de las sombras que me siguen,

el eco vacilante del llanto que precede a mi partida,

el grito ahogado de los cansados ojos que me miran,

el seco canto de mis huellas

que marcan mi efímero paso por la vida.

VERDUGO

Camino entre las rocas bulliciosas de esta playa,

amanezco ante la suave caricia de su brisa,

repito calladamente que este sueño lastima,

que los recuerdos de su risa retumban

en mis entrañas como el eco del demonio,

que lo caliente de sus manos

aún naufraga entre las olas de mi piel.

Quisiera esconder mi alma de sus garras,

permanecer quieta entre las sombras,

silenciar mis sollozos marchitos por tu mirada,

cauterizar las marcas hirientes de sus besos en mi espalda.

Son justas las noches en vela suplicando su presencia,

son injustos los momentos que reclaman sus latidos.

Puedo esperar a que él sonría su imagen,

esperar a que la noche ilumine su sombra

y que sus ganas vuelvan con el destello de la aurora.

Yusi Sabido (Holbox, México, 1981). Fue miembro del taller literario Sian Ka’an. Ha obtenido diversos premios literarios regionales. Su obra aparece en distintas antologías. Dirige una escuela primaria en Cancún.

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