
A continuación, presentamos para Vértice, Letras de Grupo Pirámide cuatro poemas del poeta yucateco Emi. G. Canchola, ganador recientemente del Premio Iberoamericano de Poesía Joven Alejandro Aura (2020).
Mi madre y yo somos la tumba en la que papá se arrojó
El abuelo
respaldado por los ancestros
le enseñó a papá que todo hombre
guarda su luz en una caja de metal
papá en el baño
se prueba la ropa de mamá
le dice al espejo
una y otra vez
no soy hombre
no soy hombre no soy hombre
al abrir la puerta de su cuerpo
se asoma un jardín de rosas
árboles que tocan las nubes
cielo atrapado que quiere salir
mi madre y yo somos la tumba
en la que papá se arrojó
pero los muertos nunca mueren
se mantienen intactos en la memoria
resucitan al tercer día
o nacen
papá volteó el revés de su piel
nació
con la boca llena de polen
y los pétalos debajo del vestido
desmontó la cerradura
abrió la caja de metal
una luz intensa devoró la casa
creció la vegetación en el pasillo
los árboles despedazaron el techo
un río se llevó nuestros muebles
mamá no soportó la luz
quedó ciega
muda y ciega se fue
no sin antes condenarlo
en el nombre del Señor
al fuego eterno
y papá se incendió
y yo nunca pude apagarlo.
Que alguien le diga al tiempo
Enciendo la computadora
me encorvo sobre el escritorio
y oprimo todas las letras
que me hinchan la garganta:
que alguien le diga al tiempo mi edad
veinte años
y mi cuerpo todavía en espera
veinte años
oculta en los pasillos de la carne
casi fantasma que roe los muros
casi mujer
querido tiempo
camíname al revés
desdí la voz grave
mis huesos anchos
quita de mí el yo que no soy
déjate romper
un poco
lo necesario
mamá entra sin tocar la puerta
oprimo la tecla de todos los días
suprimir
le sonrío
como si mis manecillas todavía marcaran los años
como si mi edad no oliera a muerto
a hijo muerto
Fotografía del niño que quiere partir el pastel
En el centro de la fotografía
no el niño
una muchacha de vestido rojo
ocupa su lugar
las sonrisas y los aplausos se apagan
la madre llena el silencio con alaridos
jura por dios que se quitará la vida
los tíos, compadeciéndose
le acercan el cuchillo del pastel
también piensan ofrecérselo al padre
quien fuera de cuadro
llora los nietos que no le dirán abuelito
sin saber qué sucede
la abuela se acerca a la muchacha del vestido
y le pregunta por qué tanto alboroto
no lo sé, abue
sospecho que se trata de mí.
Había perdido un bosque
Las personas caminan por la calle
deshojadas
sueltan a su paso pequeños cadáveres de tronco
yo de pepenadora
recolecto muertos
y rehago el bosque.
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Emi G. Canchola (Ciudad de México, 2000). Estudió Creación Literaria en el Centro Estatal de Bellas Artes (CEBA). Cursa la licenciatura en Antropología Social en la Universidad Autónoma de Yucatán. Obtuvo el premio estatal de poesía Tiempos de Escritura (2020), el Séptimo Premio Iberoamericano de Poesía Joven Alejandro Aura (2020) y el XVI Concurso Nacional de Expresión Literaria La Juventud y la Mar (2016). Algunos de sus poemas han sido publicados en revistas como Círculo de Poesía, Nueva York Poetry Review, entre otras.


Muy vigoroso y conmovedor en sus textos. Me impresionó el ritmo que puede tener la lectura de los poemas, olvidando la métrica y la rima. Mi única pregunta: ¿tendrá tanta vida para contarla de esa manera?
Muy merecido el premio obtenido.