Por Gabriela Ramírez Maldonado
…cuántos se necesitan para que el miedo se convierta en deseo de muerte?
(Tedi López Mills)
Llegar con un retorcido cuerno es haber vivido
llegar sin un retorcido cuerno es haber vivido.
Después de la muerte a este manual no corresponde.
Pero cuando llega, nos aúlla soplando música de viento.
Tus alas para escapar de ella se vuelven torpes
convertidas en huesos rotos y cartílagos dentro de la piel,
inservibles de tanto resistirte.
El bien arrancó las plumas para trenzarlas
y formar un anillo más al cuerno
se necesita, al menos, media cornamenta
para justificar la vida.
Moribundos o fetales nos acomodamos igual
para ser tragados o expulsados
es inconsciente el que muere y busca nacer.
La muerte quiere comer sin hambre
el que tiene hambre quiere comer para vivir,
el vaho negro solo es augurio de muerte.
Solo de frente a ella, mientras te engulle, sabes
que se acaba, por eso, como un ciervo,
te entregas ya sin resistencia con tu retorcido
cuerno, símbolo de lucha y plumas trenzadas.
Y cuántas formas de muerte no he sabido
o no he visto o no veré. Sin desearla
estiro los labios y me sujeto el cuerno,
con algunos anillos de plumas trenzadas.
El niño llora por hambre, dolor o suciedad
busca por instinto no morir,
la alarma constante de no morir suena.
Y las falsas alarmas dicen estupideces:
Nadie muere por amor
Nadie muere por cruda
Nadie muere por violación
Pero nada saben ellos, hasta que lo sepan
entonces serán dignos, desde sus tumbas,
de hablar los temas de la muerte;
quién sabe si alguien querrá escucharlos.
Nadie sabe, solo ellos:
Tu padre desangrado por la aorta
Tu hija en una noche de sueño
Tu madre de tanto amar
Tu hijo aspirado de tu vientre.
Tu hermano perdido y encontrado.
No lo sabes tú, ni asombrado cuando fuiste espectador.
Sabemos solo de la podredumbre.
Intuimos que en un arrullo te dirá:
“que se ocupen ellos, ya no eres de este mundo”.
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Muertos…o vivos, si la vida no es vida, la muerte tampoco será muerte….?
Bravo!
Soy egoísta, muy egoísta al decir que soy muy presumida y con orgullo digo que fui parte: en algún momento y en algún lugar de tu vida. Que orgullo haber tenido la dicha de conocerte.
Excelente! Siempre tocas fibras ya no tan sensibles pero siempre profundas.