Óscar “Puky” Gutiérrez

MAUSOLEOS DEL PLACER

Los cuerpos de las mujeres que amé

me saludan en una procesión silenciosa

llevando en andas todo lo que derramé

entre esos muslos en esas almas.

 

Ombligos ahora imposibles y lejanos

hospitalarias cinturas que me dieron el sustento

los pezones hipnóticos, las cicatrices.

 

Ojos invictos de colores diversos

lunares que nunca terminé de contar

labios espaldas clavículas memorables

auténticos mausoleos del placer

sonetos que el deseo improvisaba

de memoria

sobre los ávidos oídos de la piel.

 

…y las manos asombradas de estímulo y tacto

(siempre ocupadas sin pretextos para el tedio)

y el bar de sus vientres siempre abierto

(vos ya lo sabías luminoso Thiago de Mello).

 

Cataclismos líquidos sobre sombras ingrávidas.

 

Cuánta impaciente devoción invertida.

 

¡Cuánta alquimia devotamente derramada!

 

Los anillos de mi ciudad conocen el aroma de mi semen

mi coreografía más íntima

el espasmo ritual / la efímera derrota de la muerte

(es por eso que desesperamos ante la inminencia del temblor).

 

Otros van a iglesias

yo en cambio prefiero

la sencilla ceremonia de la humedad

el abrazo torpe pero mutuo

y el noble sacramento de las despedidas.

MALAS COMPAÑÍAS

Mis amigos poetas son

por lo general

tipos y tipas formidables.

 

Van por la vida

(como quien no quiere la cosa)

tejiendo admirables filigranas del lenguaje.

 

Libran encarnizados combates con las palabras

(“cógelas del rabo / tuérceles el gaznate / desplúmalas”)

son capaces de no dormir y hasta de no soñar

por encontrar la palabra precisa

el adjetivo perfecto.

 

Se les perdona sus súbitos cambios de amor

de temor

de fervor

de humor

sus tantas veces (tantas)

insoportables maneras

porque en un poema suyo encontrás

de pronto

una metáfora admirable

de esas que te sirven para entender lo inentendible

o para hacerle una gambeta

al naufragio nuestro de todos los días

o para hacer que por fin te sonría

devotamente

la morena escurridiza.

 

Con la muerte tienen citas casi cotidianas

a veces vuelven

en otras ocasiones

se internan nomás

por la blanda arena que lame el mar…

porque hay palabras de las que nunca se regresa.

 

Cierto día decidieron internarse en la noche

jugarse la existencia al todo o nada

intentar hacer que llueva en el desierto

y que “las mañanas se llenen de jardineros”

y ahí van

malabaristas al borde de un abismo

con su procesión por dentro

sus intransferibles precipicios

sus súbitas primaveras

pagando con preciosos centímetros del alma

el precio de hacer lo que nadie osa:

andar sin armadura

y con el corazón expuesto

en un mundo preñado de aceradas bagatelas

y muchedumbres de ciegos hostiles.

RETRATO (CON FONDO DE VIOLÍN Y PIANO)

Cierta devoción por la belleza.

 

Una melancolía innegociable.

 

El desarraigo como patria.

 

Ganas perpetuas de llegar a la paz.

 

Atroz militancia de las cosas.

 

Búsqueda irreductible del mejor ombligo.

 

Amistades peligrosas.

 

Y el nombre de Ella claro impronunciable…

y un poco de vino

y un poco de azul

y un poco de muerte.

 

Eso es el poeta.

Óscar “Puky” Gutiérrez (La Paz, Bolivia, 1970). Es poeta, gestor cultural y editor de textos. Tiene seis libros publicados. Ganó dos concursos nacionales de literatura. Su obra está incluida en diversas antologías. Es coordinador del Festival Internacional de Poesía San José de Chiquitos.

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