El destacado periodista y escritor, Javier Chávez Ataxca, hizo una reseña sobre la novela Magnificens Cancún.
Por Javier Chávez
El periodista Luciano Núñez ha engendrado Magnificens Cancún, una pieza literaria que recorre el destino del protagonista Bruno Marín, reportero de la tierra del futbolista Mario Alberto Kempes que amanece en Cancún, una travesía emprendida por tantos viajeros milenarios con su verdadero equipaje palpitante en la memoria: mujer, familia, amigos, paisajes y obsesiones.

Originario de Argentina y también periodista, Luciano repasa su plan de vuelo propio para darle a Bruno una dimensión humana, de reportero del mundo real, sobornable y con arrebatos de generosidad, atado al amor del que se aleja y vuelve siempre, como la misma ola ante el pedazo de barco adormitado en la orilla del mar.
Hay rostros que reconozco, como el del alcalde de Cancún que llega en plan de rescate a la Plaza 21, recibiendo un SOS de periodistas.
Cito al autor:
“Las horas fueron pasando entre los bailes del striptease en el caño y la cuenta se hizo inalcanzable, aun para los dos sobres amarillos…”
Bruno anochece en Argentina, despierta en el Cancún que ha dejado de ser y se desplaza a Chetumal, cuyo Cereso es mostrado con toda su violencia de picahielo, sanguinaria por sus querubines incorregibles.
La vena narrativa de Luciano te atrapa como el vino tinto compartido por dos sedientos de confesiones, o como un buen asado o un buen mate, con Julio Cortázar flotando en el humo del cigarro.
Muchos nos reconoceremos en el protagonista porque nos despedimos del pasado dejando la despedida pendiente, creyendo que la distancia es el antídoto para la herida, y no, nada de eso, porque Bruno lleva su casa a todas partes, como esa ave que da título a esta novela de incontenible lectura.
Te felicito, amigo Luciano, porque has dado el salto del periodismo a la poesía y la literatura, comparable con jugar en fuerzas básicas y debutar como titular en Boca Juniors o en la selección argentina de 1986, la que Diego Armando Maradona hizo conquistar su segunda Copa y en tierra mexica.
Este salto de altura reclama decisión y talento creativo en abundancia, como el tuyo, para construir una pirámide entre las chozas predominantes. Tomado del Facebook de Javier Chávez.

