Por Ignacio Alonso Velasco
Esta semana he tenido el enorme privilegio de hacer uso de la primera silla ciudadana de la historia del Municipio de Othón P. Blanco.

Se trata de un mecanismo de participación ciudadana que, a pesar de estar vigente en nuestro ordenamiento desde el 2018, es del desconocimiento de la población, asunto que pretendo mitigar por medio de esta publicación.
En el año citado, la XV Legislatura del Congreso del Estado de Quintana Roo aprobó una nueva ley en materia de participación ciudadana que incluía novedosos mecanismos, como lo es el aquí abordado.
Con base en ese texto normativo, elaboré el Reglamento de Participación Ciudadana del Municipio de Othón P. Blanco.
Fue presentado ante el cabildo por la regidora Sara Esther Muza Simón (que en paz descanse), aprobada por unanimidad por los miembros del ayuntamiento y publicada en el Periódico Oficial de nuestro Estado el 19 de septiembre de hace ya cuatro años.
En dicho Reglamento se regula esta figura en sus artículos 4° y del 34 al 36, en donde se explica que se trata la silla ciudadana de un mecanismo de participación que da derecho a los ciudadanos a asistir y participar en las sesiones públicas que celebre el Ayuntamiento para presentar propuestas o solicitudes de determinados acuerdos o la realización de ciertos actos.
Ahí se regula también el procedimiento a seguir para la presentación, análisis, contestación y atención de las propuestas y solicitudes.
Igualmente se señala que este mecanismo puede ser solicitado por uno o más ciudadanos, por representantes de organizaciones de la sociedad civil o de los sectores de actividades industriales, comerciales, de prestación de servicios, de bienestar social, ecológicos u otros.
Espacio para Mexicanos de Corazón
En mi caso, activé este mecanismo en mi calidad de Presidente de Mexicanos de Corazón, A. C., junto a Nayeli Solís Poot y Óscar Buenfil Rojas, ambos directivos de la Asociación Nacional de Asesores Parlamentarios, a la que pertenezco también como asociado.
Hice uso de la silla ciudadana para presentar una propuesta de iniciativa ciudadana con la que pretendemos lograr una normatividad incluyente con todos los ciudadanos mexicanos, independientemente de su lugar de nacimiento, en el Municipio de Othón P. Blanco.
Dicha iniciativa fue turnada para análisis, discusión y dictamen a la Comisión de Gobierno y Régimen Interior, cuyos regidores integrantes confío en que sabrán valorar la importancia de lograr que nuestros reglamentos municipales dejen de ser inconstitucionales y así conseguir que Othón P. Blanco se convierta en el primer municipio quintanarroense en ser totalmente incluyente con todos los ciudadanos mexicanos, independientemente de su lugar de nacimiento.
Deseo terminar animando a más ciudadanos a que decidan llevar a cabo este mecanismo de participación ciudadana que no requiere de conocimientos técnicos especializados, como sí son necesarios para elaborar una iniciativa.
Considero que la silla ciudadana es mucho más amigable para que cualquier persona pueda realizar alguna petición con la que mejorar su entorno.
Justo tras de mí, el ciudadano Raúl Gerardo Cámara Castillo también hizo uso de la silla para proponer la recuperación de un espacio público y crear allí un sendero interpretativo.
Ejemplos como este son los que necesitamos que proliferen para poder hacer realidad lo que se conoce como gobernanza y así poder pasar de una democracia representativa a una participativa.




















