Las recientes experiencias con el alcoholímetro son más negativas que positivas, pese a que fue creado para prevenir accidentes y ahora es un instrumento de extorsión.
“Me detuvieron y me hicieron soplar cinco veces la pipeta del alcoholímetro, después de eso la medición de mi aspiración fue solamente de 0.26 gramos por litro de alcohol en sangre (cuando el nivel mínimo para detenerte son 0.40 gr/lt según el artículo 4 fracción LXVII del reglamento), pero los policías argumentaron que “es suficiente tener cualquier cantidad de rastros de alcohol porque es un operativo de 0 alcohol (no existe en el reglamento la posibilidad de un operativo 0 alcohol”).
Esta historia comenzó el sábado 11 de agosto a las 2 de la madrugada. Al detectar el afectado diversas irregularidades pidió que le tomaran una medición adicional en una pipeta nueva; también solicitó que un médico le extrajera sangre para revisar sus niveles de alcohol, pero no había; pidió que su acompañante se pudiera llevar el auto y no lo permitieron e incluso, lo amenazaron con trasladarlo al Juez Cívico por desobediencia.
Total, después de una hora, la forma en que lo liberaron de esta detención ilegal fue el pago de cuatro mil 500 pesos.
“Después de una hora, yo solicité que me llevaran con el Juez Cívico, a lo que los policías me presentaron ante un sujeto siniestro. ‘Este Licenciado le puede tramitar un amparo por $4,500’, le entregaron mi licencia y las llaves del vehículo. Por supuesto, sólo hasta entregarle el dinero en lo obscurito, frente al cajero del banco Santander, me dio las llaves y la licencia, se dio la vuelta y nos pudimos ir”.
Éste es sólo uno de los tantos testimonios en los que los elementos de Tránsito aprovechan la ocasión para exigirles dinero a los conductores a cambio de evitar que pisen El Torito o Centro de Retención Municipal cuando presuntamente rebasan los niveles permitidos de alcohol en la sangre.
En otros casos, como comenta otro afectado, las patrullas de Tránsito se instalan en zonas cercanas a los antros y bares en la madrugada, al ver a los clientes salir de éstos, los siguen, los detienen y les señalan que conducen bajo los influjos del alcohol, por lo que le piden que le soplen directamente a las manos del oficial –como si éstas tuvieran un chip integrado para medir el grado de alcohol- y si ni por esta razón, el conductor le ofrece dinero, busca otras razones.
“El Reglamento de Tránsito permitía el libre tránsito, no te pueden detener si no hay orden de aprehensión o si no se cometió una violación al reglamento. Pero quitaron ese artículo y ahora ya saben a qué hora y en qué lugares pueden detener a los conductores”, señaló el afectado.
Del Reglamento modificaron el inciso 4 del artículo 6 que especificaba que la sola revisión de los documentos del conductor no significaba detener el tránsito del vehículo. Y ahora está permitido y es un instrumento para extorsionar a los ciudadanos.



















