Por Abraham Gorostieta
Cancún, Quintana Roo.- «No tengo miedo, estoy preocupada», reconoce Malú Valencia, profesora de la Universidad de Oriente en la ciudad de Cancún donde imparte las materias de Fotografía, Producción de televisión y Producción cinematográfica. Al igual que muchos ciudadanos, Malú se sabe una persona sana y sus temores no radican mucho en caer enferma: «Me considero una persona sana, joven y que incluso si llegara a necesitar alguna hospitalización siento que podría con esa batalla. Me siento preocupada por la situación económica, porque vivimos en una ciudad donde directa o indirectamente todo depende del turismo y esto se ha paralizado».
La secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján, hace unos días informaba que en Quintana Roo se han registrado 63 mil 847 despidos. La profesora de fotografía de la Universidad de Oriente expresa: «La situación será muy difícil en un futuro muy cercano. Como lo siento, es que muchos de los estudiantes que yo vi antes de que iniciara esta cuarentena no van a poder regresar a su aula porque ellos o sus padres no van a poder sostener su educación. La van dejar en segundo plano y van a tener que salir a buscar un trabajo o dos trabajos u otras opciones para para llevar alimento a sus casas. Esas son las cosas que vienen y que vamos a tener que confrontar y buscar cómo sortearlas».
Se reconoce lectora de noticias asidua. «Desde que me levanto pongo en seguida las noticias. Me baño, desayuno y estoy todo el día al pendiente de lo que sucede tanto en el país, como en el estado, como en el mundo». El tema del coronavirus no la ha tomado por sorpresa debido a esta costumbre de estar informada. También reconoce que al hacerlo ha sido muy importante pues «llegan los chicos y preguntan. Tienen dudas y uno como docente tiene que explicar bien y hacerles ver que lo que leen en Facebook, Whatsapp o la información que la tía comentó no es forma de informarse. Enseñárles cuál es la mejor manera de contar con información válida y fidedigna, y crear conciencia en ellos pues hacerlo es una cadena de responsabilidad, porque las noticias que ellos conocen son las que transmiten a sus familias».
La profesora Valencia reconoce que las autoridades universitarias de la Universidad de Oriente actuaron bien. «Desde el principio ellos estuvieron o mantuvieron una comunicación abierta con los docentes y estudiantes. Explicaron qué iba a hacer la universidad, cómo iba a responder. De un día para otro ya había gel antibacterial, jabón en los baños, información, sana distancia y eso fue como como muy puntual. Es algo que como docente lo agradezco mucho a la Universidad», confiesa.
Sin duda una de las partes más difíciles para los maestros y alumnos es continuar las clases en línea. Malú Valencia nos cuenta: «La parte de migrar las clases físicas a las clases virtuales fue algo muy acertado. Obviamente que al no estar acostumbrada pues los docentes ni los estudiantes nos desbalanceamos. Ha sido un reto muy grande para mí. Al principio yo estaba muy abrumada. Me tuve que sentar con mi coordinadora porque hay las materias que yo doy en donde hay que practicarlas de manera física. Yo doy clases de Fotografía, de Producción de televisión y de Producción cinematográfica. Y eso es complicado de enseñarlo en línea. Fue un reto que había que afrontarlo cambiando toda mi plan de cómo estructurar mis clases, y después, cambiar mis expresiones faciales para convencer a mis alumnos que es posible».

Malú también trabaja como locutora de radio, habla de música, de datos curiosos sobre cantantes. «Es un respiro escuchar música, para todos», explica y da importancia a esa válvula de escape que tenemos muchos. La locutora de entretenimiento se sabe afortunada: «Tengo trabajo, puedo salir de casa a realizarlo». No así con muchas mujeres que están en sus casas, tienen que hacer sus trabajos, estar al cuidado de los hijos, del hogar y estar pendiente de las muchas otras cosas que pasan.
La locutora Valencia vive con su pareja y su mascota. Él se dedica a la gastronomía, trabajaba en un hotel y el hotel cerró. Se quedó sin trabajo. «Esto me hace pensar de que yo soy una de las personas afortunadas, soy docente y locutora. Me agarro de estas válvulas de escape que me permiten tener la mente despejada y un equilibrio emocional», reconoce. «A mí me ayuda mucho que tengo que ir a la radio tres días. Me ayuda muchísimo porque me subo a mi motocicleta y que me dé el aire en la cara es algo que agradezco mucho. Soy una de las afortunadas, lo sé», reconoce y se queda en silencio por un momento.
En la casa juega con su pareja. Han desempolvado los juegos de mesa y quien pierde lava los trastos. Se reúne y hace citas virtuales con sus amigos y familiares y «entre todos» comen juntos por videoconferencia. «Con el encierro se está regresando al contacto con muchas otras personas, estamos más en contacto con nuestros seres queridos», dice la docente con cierta dulzura en su voz.
«No tengo miedo, no me siento invencible. Tengo incertidumbre por la parte económica. No va a ser ni la última ni la única vez que atravesemos situaciones así. Esta ciudad ha resistido huracanes y tragedias. Cada uno debemos de ver cuáles son nuestras cualidades y saber cuáles son nuestras áreas de oportunidad. Saberlas es lo que nos hace levantarnos día a día y de ahí agarrarnos y decir sí se puede», concluye esta charla Malú Valencia, profesora y locutora de radio.





















