
Aunque desde mayo pasado, los inversionistas desistieron de continuar adelante con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ante Semarnat para construir un proyecto inmobiliario en el campo de golf de Pok Ta Pok, los habitantes de esta zona continúan alertas porque saben que en cualquier momento podrían presentar otra solicitud.
Patricia Reta, presidenta de la Asociación de Vecinos del Polígono Pok Ta Pok, explicó que Hazama Corporation Desarrollo de Turismo SA de CV desistió de continuar con los trámites para obtener la autorización ambiental y poder construir «Península Cancún«, esto no significa que ya no van a desarrollar nada.
«La MIA tenía errores y la retiraron. Y estamos seguros que no van a dejarlo ir tan fácil. Hemos tenido conversaciones con ellos y quieren construir», dijo la representante de los vecinos.
Reconoció que el negocio que pretenden llevar a cabo los inversionistas va a generar ganancias inmensas. Explicó que cuando Fonatur vendió el predio a Hazama hace más de 15 años, el valor de esa tierra era menor al que tendría hoy si el uso de suelo cambiara para construir mil 378 viviendas, 850 cuartos hoteleros y una zona comercial.
Negocio impresionante
«Si compras a un peso (el metro cuadrado) y luego, lo vendes a 100 o mil, es un negocio impresionante. Esto independientemente de a quién se lleve entre las patas… porque ya no hay drenaje y la luz está fatal», señaló.
Añadió que los vecinos que integran la asociación continúan reuniéndose con asociaciones ecologistas, organizaciones civiles, hoteleros, clubes vacacionales y con los inversionistas para defender que no se permita la construcción de ningún desarrollo.
En especial, hizo un llamado al gobierno municipal para que no autorice el cambio de uso de suelo, porque en la zona hotelera ya no hay posibilidad de construir más proyectos y hoteles.
«Se le está quitando el atractivo a Cancún, te haces una hora de ida y otra de vuelta para llegar; el drenaje ya no da más y lo que se desecha ahí, se va a la laguna (Nichupté). Nos estamos acabando a este destino turístico, las plantas de tratamiento operan desde hace 30 años y ya no dan para más», dijo.
Por otra parte, dijo que algunas agrupaciones ambientalistas han propuesto convertir el campo de golf en un parque público, pero esto implicaría un compromiso serio de las autoridades estatales y municipales para invertir en el mantenimiento de todo el campo.
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