Por Pájaros en el Alambre

Dicen que en su último encuentro: la boda de Gonzalo López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum le dijo a Rafael Marín Mollinedo, “quédate en México”.

Después de haber estado en Suiza, donde era embajador de México ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), “Rafa” acató el pedido presidencial y, nos dicen, se quedará nuevamente en Aduanas, donde ya había estado con AMLO, después de su paso por el megaproyecto en el Istmo de Tehuantepec.

Se sabe, Marín Mollinedo es un íntimo amigo de la familia de AMLO y el entonces presidente lo llamó “un hermano” en plena Mañanera.

No es para menos. Ambos compartieron terracería en Tabasco cuando empezaba López Obrador su largo peregrinaje para lograr, primero la jefatura en la Ciudad de México y, después, la presidencia de la República. Antes, había caminado pueblo por pueblo acompañado de un puñado de apóstoles, entre los que estaba Rafa, quien ha sido un exitoso empresario en el ámbito del comercio de frutas y verduras, ademas de otras empresas que ha sabido consolidar con el tiempo en Cancún, donde lleva más de 30 años.

Espaldarazo

No es por ello azaroso que, en los albores de Morena en Quintana Roo, fue uno de los fundadores y ha logrado espacios, desde luego bien ganados, al lado de su amigo tabasqueño y para su más cercano grupo político.

Su inconformidad con la alianza con el Partido Verde fue sonora en su momento y, después de ello, se replegó de Quintana Roo para seguir su derrotero en la administración federal.

No pocos grupos y amigos lo postulan como uno de los sólidos activos para la elección de 2027, por lo que la contienda toma color, a la luz de la división de fuerzas que esto representa. Siempre que aparece en el arco político, las aguas se mueven por su trayectoria y su peso como el primer jefe moral del partido guinda en Quintana Roo.

Con este nombramiento, el espaldarazo de Sheinbaum es notorio y, por ello, estará más cerca de Quintana Roo y del mapa político local.

El movimiento tiene su razón de ser en que, en épocas de las “corcholatas”, nos aseguran, Rafa tomó partido con la actual primera presidenta de México, pese a que otro de los candidatos, Adán Augusto, es su paisano y hoy, fuente de una dura disputa con el gobernador Javier May. En pocas palabras: supo leer el futuro y para ello alguna guía tenía.

A los firmes trazos para 2027 de Ana Paty Peralta, alcaldesa de Benito Juárez, y el senador Eugenio Segura, Rafa viene a completar la tercera pata de esta mesa, desde las entrañas del guinda.

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp