
Mucho se ha discutido en Morena si se abren o no las convocatorias para nuevas militancias bajo el argumento de que aquellos ciudadanos que arribaron después de la fundación del partido tienen menor valor al interior del instituto político que aquellos que nacieron con el.
Sin embargo, la historia del hoy partido oficial nos enseña que no es prioritario para la materialización de la Cuarta Transformación la permanencia en dicho instituto político desde sus orígenes.
Un ejemplo de ello lo podemos ver con el actual titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, el doctor en Derecho Santiago Nieto Castillo, quien se ubica lejos, muy lejos de ser fundador de Morena y, sin embargo, es un indiscutible pilar en el combate a la corrupción que encabeza el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
Algo similar sucede en Cancún, ya que con una administración emanada de Morena, con una mayoría de simpatizantes sobre militantes, en un trienio marcado por la pandemia y un año con exceso de fenómenos naturales, se han obtenido logros como el gobierno digital, el combate a la corrupción y las políticas para la regularización de desarrollos y asentamientos humanos irregulares.
Con estos ejemplos, parece evidente que los líderes de Morena deben alejarse de las banalidades de una pertenencia histórica y centrarse en lo verdaderamente importante, la efectividad en la forma de administrar y hacer política.
Dicen que un buen vino depende más de calidad de su uva, que del tiempo de añejamiento; en política, es importante privilegiar siempre la capacidad sobre la permanencia.




















