
Por Jaguar Negro
Issac Janix cobró cierta fama como político aficionado al ajedrez hace tres años. Hubo una fallida partida con Chanito Toledo y logró una buena elección, en 2018, con poco más de 30 mil votos como independiente. Su historia prometía.
¿Qué pasó de allí hasta hoy?
Se hizo un encarnizado opositor a Morena y, sobre todo, de la presidenta municipal, Mara Lezama. Desplegó toda clase de jugadas de ataque para ser ascendido a donde quería, y un día, fue designado nada menos que como Secretario General del Ayuntamiento, una afrenta para sus incondicionales independentistas y un revés a su discurso anti-partidos.
Ya en la Secretaría abandonó su puesto de trabajo el día de la marcha feminista, con triste saldo, durante la represión extrema del Mando Único que encabezaba Alberto Capella.
Fue cesado de la Secretaría General con duros cuestionamientos por su desempeño, y pasó a ser candidato de Fuerza por México.
Su próxima jugada fue de un principiante, ni siquiera de ajedrez, sino de la política.
El caso de misoginia y violencia política de género
En una transmisión en vivo, a través de su red social, simuló leer ataques a Mara como persona y como mujer, líneas que no quedaron registras ni figuran en su historial de diálogos.
Es por ello que le fue enderezado un juicio por violencia política de género que tiene muchas posibilidades de dejarlo fuera de la elección.
Como en el ajedrez, se puede comenzar bien, pero es el desarrollo el que cuenta para el jaque mate.
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